Oración del occidental

FERNANDO SÁEZ ALDANA

Alabado seas, Padre de todos los hombres, por mimar sólo a los que habitamos la parte del planeta no dejada de tu mano.

Glorificado seas, Creador de todos los mundos, por haber rodeado el nuestro de un océano donde perecen los de los otros cuando pretenden llegar huyendo de tu olvido.

Bendito seas, Dios que todo lo ve, por mirar para otro lado cuando los pocos opulentos de la Tierra permitimos que los muchos miserables continúen siéndolo.

Ensalzado seas, Dios magnánimo y justo, por prevaricar continuadamente a nuestro favor castigándonos sólo con dirigentes nefastos, putrefacción televisada, fracasos futbolísticos o hipotecas a medio siglo mientras reservas guerra, enfermedad, miseria, tiranía, esclavitud y abuso sexual para los pobres des- graciados de siempre.

Santificado seas, Dios que todo lo puede, por no querer poder que la riqueza del mundo que creaste se distribuya equitativamente entre los miles de millones de seres humanos que lo pueblan sino que se concentre en la selecta minoría a la que pertenecemos.

Admirado seas, Señor de vientos, mares y tierras, por desencadenar siempre las erupciones volcánicas, los terremotos, los tsunamis y los corrimientos de lodo allá donde las víctimas no disponen de nuestros medios para evitarlos o hacerles frente.

Loado seas, Dios que todo lo sabe, por no querer saber lo poco que nos importan los niños mineros y las niñas prostitutas, que nunca son los nuestros ni las nuestras.

Adorado seas, Dios eterno, por concedernos más salud que a los parias de la Tierra para que podamos disfrutar más años de la única vida que hay, para desgracia de aquéllos.

Alabado seas, en fin, Dios de Occidente, por haberte olvidado definitivamente del resto del mundo y seguir proporcionándonos cada vez más riqueza, ocio y bienestar aunque sólo nos produzca más hartazgo, menos felicidad y un feroz egoísmo.

Jaculatoria: puesto que, al parecer, nada de esto sucede si no es tu voluntad, te damos gracias, Señor, por permitir que quienes menos creemos en Ti sigamos siendo tus protegidos.

(Cortar y copiar tres veces al día y se concederá la gracia de continuar siendo un ser humano privilegiado, un auténtico ciudadano del Primer Mundo, por los siglos de los siglos).

Amén.

Fotos

Vídeos