Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección las calles lorquinas se inundan de ambiente procesionil que tiene sus cotas máximas en el cortejo bíblico religioso donde la rivalidad se viste de enganches y bordados en sedas y oro

Lorca, una pasión diferenteEXPERIENCIA EN

PILAR WALS LORCA.

Cuadrigas y sigas toman la carrera al galope levantando a su paso la arena, emperadores romanos pasean en sus carrozas tiradas por elefantes dorados lanzando monedas de oro y la Reina de Saba luce majestuosa mientras los tambores anuncian su llegada precedida por una legión de esclavos que arrastran las maromas de su carro que asemeja a un templo. Cleopatra es portada en su 'litera' rodeada de plumeros mientras la princesa Meiamen, hija de Ramsés II y madre adoptiva de Moisés, aparece imponentemente vestida. Es Roma, Egipto, Israel, Persia, Babilonia... el compendio de blancos y azules de su especial interpretación del Triunfo del Cristianismo sobre todas las civilizaciones y la Historia de la Salvación.

Arte y pasión se enfrentan en sana rivalidad en Lorca desde el comienzo del tiempo de Cuaresma hasta el Domingo de Resurrección. En cada procesión, el cortejo bíblico aporta gran riqueza en patrimonio en oro y sedas. Uno de los aspectos que marcan la singularidad de la Semana Santa de Lorca es, precisamente, el bordado.

El bordado y las bordadoras lorquinas son los artífices que posibilitan que cada año las cofradías sorprendan a miles de espectadores con espectaculares mantos. Obras de arte dignas de los mejores museos, que cobran vida a lomos de un caballo o arrastradas por un carro y que llenan de esplendor cada rincón de la carrera. Una carrera que transcurre por la arteria principal de la ciudad que esos días se cubre de arena para posibilitar el paso de caballerías y carros. A uno y otro lado, tribunas con sillas que acogen a miles de lorquinos y visitantes, testigos indiscutibles y también protagonistas de la sana rivalidad entre blancos y azules, las cofradías 'grandes' que mostrarán su particular visión del Antiguo Testamento y el contexto histórico en el que transcurre la vida, pasión y muerte de Cristo.

Entre los bordados que desfilarán, piezas que se remontan muchos años atrás y que son legados dejados por mujeres blancas y azules, con las que Lorca y su Semana Santa tendrán una deuda eterna. Entre esos bordados, doce piezas declaradas Bien de Interés Cultural, los únicos textiles de nuestro país con esa consideración de los que se puede disfrutar visualmente en los desfiles bíblico pasionales de Viernes de Dolores, Domingo de Ramos y Jueves y Viernes Santo. Precisamente la ciudad está inmersa en el proceso de declaración del arte del bordado de Lorca y su puesta en escena en los desfiles bíblico pasionales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. La rivalidad está presente en los bordados, pero también los enganches siguen siendo foco de sana controversia entre unos y otros. Rivalidad que no se limita al número de caballos, sino que abarca la calidad de los ejemplares que llegan de las mejores cuadras de todo el país y el ritmo con el que procesionan marcado por los jinetes, muchos de ellos especialistas de cine que lo hacen sin montura y haciendo piruetas que levantan al graderío de uno y otro lado a su paso.