Bratislava, encanto eslovaco a orillas del río Danubio

Bratislava, encanto eslovaco a orillas del río Danubio

Ciudad tranquila y agradable alejada de las aglomeraciones turísticas cuenta con una exquisita gastronomía y una animada vida nocturna

ÁLVARO ROMERO

La ciudad de Bratislava asume la capitalidad de Eslovaquia y se asienta en la zona oeste del país muy cerca de las fronteras con Austria y Hungría. Situada a orillas de caudaloso río Danubio, pese a no ser una capital de gran tamaño es la urbe más grande del territorio eslovaco.

La localidad vive un momento álgido en cuanto a turismo se refiere, cada vez son más los viajeros europeos que deciden visitar Bratislava en busca de sus innumerables encantos, descubrir su carga histórica y la variedad de opciones culturales, artísticas y gastronómicas que ofrece. Sin embargo aún le acompaña la tranquilidad y se mantiene ajena a las masificaciones turísticas que viven capitales cercanas como Viena, Budapest o Praga.

Formado a través de los siglos, el trazado urbano se ha ido adaptando a las necesidades y sucesos de la historia. El Danubio ha sido pieza clave en todos esos cambios, favoreciendo el comercio y el transporte de mercancías.

En tiempos modernos la II Guerra Mundial redujo la ciudad a cenizas y cascotes, el dominio soviético levantó allí recursos urbanísticos más prácticos que preciosistas, cubriendo las necesidades militares comunistas. Tras la separación de la antigua Checoslovaquia, Bratislava asumió la capitalidad de Eslovaquia y la ciudad comenzó a desarrollarse y ser vista como nuevo destino turístico emergente.

Repleta de tesoros

Bratislava vive rodeada de naturaleza y zonas verdes perfectas para evadirse, desconectar y realizar diferentes deportes de aventura. Parte de su territorio se encuentra ocupado por las estribaciones de la enorme cordillera de los Cárpatos, fenómeno natural que esconde impresionantes paisajes y una importante variedad de fauna y flora.

En el trazado urbano una construcción destaca por encima de todo, es el castillo, imagen de la ciudad y principal reclamo turístico. Domina el horizonte desde una pequeña loma junto al Danubio dejando ver desde su privilegiada posición unas vistas únicas de la urbe y sus alrededores, es difícil encontrar algo tan bello en la zona. Levantado en el siglo XV, fue posteriormente reconstruido tras un devastador incendio que asoló el edificio. A día de hoy muestra una imponente fachada de color blanco con tejados anaranjados.

Frente al castillo se alza la catedral de San Martín, de estilo gótico se afianza como el edificio religioso más importante de Bratislava. Se erigió a finales de siglo XIII y a lo largo de su historia ha sufrido diferentes reconstrucciones y ha servido de escenario para diferentes coronaciones de monarcas del Reino de Hungría entre 1563 y 1830.

Sorprendente y original es la iglesia de Santa Isabel, de color azul deja una de las estampas más bellas y curiosas de la ciudad. Su posición, cerca del centro le convierte en un imprescindible para los turistas.

El eje neurálgico de la urbe lo marca la plaza Hlavné Naméstie, lugar de celebraciones que sirve de hogar Fuente de Maximilian y es presidida por el Ayuntamiento, un conjunto arquitectónico compuesto por tres edificios que comenzaron a levantarse en el siglo XIV. Es posible subir a su torre y contemplar desde la altura toda la belleza del centro histórico.

A la espalda del Ayuntamiento se encuentra el Palacio del Primado, edificio neoclásico del siglo XVIII cuya fachada es capaz de captar todas las miradas. Sobre el tejado se pueden divisar diferentes esculturas y en su interior guarda la hermosa Sala de los Espejos. Las calles colindantes invitan a disfrutar de encantadores paseos mientras el visitante descubre la importante historia que guarda la ciudad.

En siglos pasados la ciudad estuvo protegida por una robusta muralla de piedra, de la cual apenas siguen en pie unos pocos tramos. La única puerta que se conserva de dicha fortificación es la de San Miguel, data del siglo XIV y es considerada como una de las obras arquitectónicas más antiguas de Bratislava.

Salvando el Danubio

Para esquivar el cauce del río varios puentes de disponen sobre él uniendo ambas orillas para hacer posible el paso de vehículos y viandantes. El más curioso de ellos, digno de ser visitado, es el Puente Nuevo, más conocido con el sobrenombre de Puente OVNI. Construido entre finales de los años 60 y principios de los 70, este puente atirantado cuenta con un restaurante en su parte superior cuya estructura recuerda la forma de un platillo volante. Desde sus cristaleras se divisan unas impresionantes vistas del río y del casco urbano.