Sobran razones para visitar una y otra vez las ciudades, pueblos y entornos naturales de la región, tan llenos de magia y vida que enamoran a todo el que hasta allí se acerca

Una de las visitas obligadas de la región, el Monasterio de Rueda. :: rc/
Una de las visitas obligadas de la región, el Monasterio de Rueda. :: rc

Aragón te da vidaESCAPADA CON

ALVARO ROMERO HUESCA.

Aragón es una tierra de historia, arraigo y solera, se comprueba en cada paso, en cada rincón y también, en cada bocado. Sobran razones para visitar esta comunidad autónoma, sus capitales de provincia, sus pueblecitos y también sus entornos naturales que entregan una belleza superlativa. Parajes muy variados que intercalan extensas llanuras con los espectaculares picos de la cordillera pirenaica. Todo ello marida a la perfección con el carácter afable de sus gentes y la excelente gastronomía, practicada y cuidada con mimo en cada restaurante, una de las señas de identidad más características de la zona. En declaraciones de José Luis Soro, consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda del Gobierno de Aragón, «bien sabido es por todos que esta región tiene una gastronomía rica que parte de nuestra identidad. Lo es su huerta, sus frutales, sus carnes, su aceite de olivas, sus caldos».

El río Ebro atraviesa la región con su abundante caudal, dejando a su paso estampas espectaculares, como la que regala a su paso por la ciudad de Zaragoza. Además, alberga cuatro parques naturales y un parque nacional, espacios protegidos donde la naturaleza es la protagonista. El Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, el de Moncayo, el de Posets Maladeta y el de los Valles Occidentales, junto a la joya de la comunidad: el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

La ciudad de Huesca cuenta con más de 2.000 años de historia, la riqueza patrimonial es uno de sus activos más importantes. Por allí pasaron diferentes civilizaciones que dejaron su huella contribuyendo a formar la urbe que es Huesca actualmente.

Paseando por el centro histórico es imposible no toparse con la famosa Plaza de la Catedral. Allí el Ayuntamiento y la Catedral se desafían frente a frente en una noble lucha por ser el edificio más bello. Descubrir la muralla del siglo IX y el torreón del Amparo, sus diferentes iglesias, plazas, la Basílica de San Lorenzo y el Parque de Miguel Servet, el pulmón verde de la ciudad. El entorno oscense es el mayor de sus valores, pueblecitos de cuento que se disponen por toda la provincia, en especial cerca de la frontera con Francia, en plena cordillera de los Pirineos. Jaca, Aínsa, Torla o Alquézar, son algunos de los más bellos, secundados por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, considerado como una de las joyas naturales del país.

Zaragoza, junto al Ebro

La ciudad de Zaragoza, capital de Aragón, se levanta a orillas del río Ebro, cauce que la parte en dos y que con el paso de los años se ha convertido en elemento fundamental para el día a día de sus vecinos. En el centro histórico se esconden rincones mágicos, entre singulares calles y coquetas plazoletas que dejan hueco a la imponente basílica barroca de Nuestra Señora del Pilar, símbolo indiscutible de la ciudad. A ella se une, el Palacio de la Aljafería, la Catedral del Salvador o el Puente de Piedra, que salva las aguas del Ebro. Sos del Rey Católico, Anento, Daroca o Tarazona son solo algunos de los hermosos pueblecitos que se hacen hueco en territorio maño. Una región que también alberga y cuida con mimo el Monasterio de Piedra, un espacio natural dispuesto en torno al río Piedra y un precioso monasterio cisterciense del siglo XIII. El recorrido invita al paseo entre espectaculares saltos de agua, densos bosques y lagos y grutas.

La ciudad turolense es la más meridional de Aragón y ofrece entretenimiento para todos los gustos y edades. Está considerada como la "ciudad del amor", pues fue el escenario de la legendaria historia de los Amantes de Teruel. Además, es conocida como la capital mundial de la arquitectura mudéjar y cuna de los dinosaurios.

La Catedral de Teruel es el edificio más conocido y representativo de la urbe, el ejemplo más importante de arte mudéjar. De este mismo estilo son la Torre de la Iglesia del Salvador y la Iglesia de San Pedro. El Mausoleo de los Amantes de Teruel, donde yacen los restos de los protagonistas y, el Dinópolis, lugar para descubrir cómo era el mundo animal en Teruel hace 150 millones, son otras de las alternativas.

Entre los municipios con encanto que allí se ubican merece la pena destacar los de Albarracín, Calaceite, Valderrobles y Puertomingalvo. Bellos pueblecitos que siempre se dejan ver en las listas de los más bonitos de España. La Sierra de Albarracín complementa a la perfección con los núcleos rurales de población y ofrece la posibilidad de realizar infinitas actividades.

 

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