El santuario en honor a la patrona de La Rioja se yergue entre cuatro montes en un verdísimo valle de la sierra de la Demanda donde sólo se oye el trinar de los pájaros y el canto gregoriano de los monjes benedictinos

El conjunto monumental religioso se alza entre los bosques de la región. :: r. c./
El conjunto monumental religioso se alza entre los bosques de la región. :: r. c.

El Monasterio de Valvanera, un paisaje mágicoCAMINOS DE

R. C. LOGROÑO.

A mil metros sobre el nivel del mar, en un valle verdísimo de la sierra de la Demanda con abundantes fuentes, arroyos, cascadas y flanqueado por cuatro montes (el Mori al norte, el Umbría al sur, el Cándalo al este y el Pancrudo al oeste) se yergue el Monasterio de Valvanera, un santuario en honor de la patrona de La Rioja, donde se venera la imagen de la Virgen de Valvanera. Una talla de la que no se conoce el autor ni la fecha, pero que parece tratarse de una escultura de estilo bizantino-visigótico. Precisamente la construcción del santuario tuvo su origen en el hallazgo de una imagen de Santa María en el siglo IX por un ladrón arrepentido llamado Nuño Oñez. Alrededor de la imagen se levantó un cenobio integrado por eremitas y a partir del siglo X por monjes benedictinos. La iglesia visigótica dio paso a una prerrománica, después a una románica de la que se conserva la torre y, finalmente, la actual iglesia gótica del siglo XV.

En el altar mayor de la iglesia se encuentra el camarín de la Virgen de Valvanera al que se puede acceder lateralmente. La parte superior está presidida por un Cristo Majestad 'Pantocrator' y debajo las imágenes de San Pedro, San Pablo, San Benito y San Atanasio.

Pero lo más destacable es el paisaje mágico en el que se encuadra el santuario. Tras un camino con curvas y vistas impactantes, una vez allí, el canto de los pájaros y el canto gregoriano de los monjes refuerzan la sensación de paz y tranquilidad. Desde el monasterio también se pueden recorrer rutas senderistas. Declarado Bien de Interés Cultural, el monasterio está en la margen izquierda del río Najerilla, a 17 kilómetros de Anguiano y dentro de su término municipal. Al lado del monasterio se encuentra una hospedería. donde se pueden degustar desde un buen plato de caparrones (alubias rojas de Anguiano) hasta el licor que hacen los monjes al que añaden enebro de los collados y manzanilla serrana.

Un ladrón arrepentido halló en el siglo IX la talla de la Virgen que se venera

El municipio de Anguiano es famoso además por su festiva Danza de los Zancos, donde los participantes se lanzan dando vueltas como peonzas por una cuesta empedrada.