Románico y viñedo desde Tirgo

Románico y viñedo desde Tirgo

Una ruta por los tesoros del Románico de La Rioja Alta surcando viñas centenarias de Sajazarra, Cuzcurrita, Villaseca y Tirgo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

El experto José Ignacio López de Silanes, autor de libros como 'El Románico en La Rioja' y 'Rutas románicas de La Rioja', siempre ha defendido que «el Románico en La Rioja ocupa un lugar muy digno dentro del Románico español» y destaca la catedral de Santo Domingo de la Calzada por su «belleza e importancia». López de Silanes expone que «la 'Obarenia' es la comarca de los montes Obarenes, donde se encuentra la mayor densidad de patrimonio románico de la zona y de La Rioja» y «el románico es un patrimonio único y el de La Rioja Alta es el más importante de toda La Rioja», aunque también considera que es «poco conocido y valorado».

Treviana alberga desde hace años un Centro de Interpretación del Románico de La Rioja Alta, que ya cuenta con proyecto de ampliación, y ahora Bodegas Tarón se une a la proyección de este estilo artístico, sobe todo arquitectónico, ofreciendo una ruta enoturística por los viñedos y paisajes del Románico.

Tarón es la bodega cooperativa de Cuzcurrita del Río Tirón, Sajazarra, Tirgo y Villaseca, aunque entre sus 220 socios también cuenta con viñedos en otros municipios vecinos. Toda esa zona, en las faldas de los montes Obarenes, está enriquecida por el paisaje de viñedos centenarios y templos románicos, por eso ofrecen una experiencia enoturística que conjuga arte arquitectónico, enología, gastronomía y paisaje. 'Territorio Tarón' «pone en relación el Románico con la viticultura con un denominador común», explica Jesús Sánchez-Prieto, licenciado en Historia, especializado en Arqueología, y responsable de Enoturismo de Bodegas Tarón.

«La relación de la viticultura y el Románico en esta zona es estrecha»

Ese elemento común es el paisaje. Uno de los enclaves que se visitan en la ruta es la Ermita de Sorejana en Cuzcurrita, del Románico tardío, del siglo XIII, aunque con partes góticas y un retablo barroco, junto al río Tirón y con una necrópolis exterior. También se visitan las iglesias como la de la Asunción, en Sajazarra, también tardorrománica; la de San Román de Villaseca, una entidad menor perteneciente a Fonzaleche, de los siglos XII y XIII; la de San Julián, en Castilseco, considerada «una pequeña joya»; y la del Salvador de Tirgo, del siglo XII, muy representativa del Románico riojano y en la que destaca una sirena esculpida en uno de sus capiteles.

«No tenemos horario ni día fijo sino que las realizamos sobre petición, nos adaptamos al cliente para realizar una visita al 'Territorio Tarón'», expone Jesús Sánchez-Prieto. «La relación de la viticultura y el Románico en esta zona es estrecha porque en el siglo X se repobló con gente que, fundamentalmente, se dedicaba a cultivar viñedo y cereal, dependiendo del monasterio de San Millán, que era el que controlaba el territorio para el rey de Navarra. El documento más antiguo que hace referencia al cultivo de la vid en La Rioja es, precisamente, el Cartulario de San Millán de la Cogolla, del año 873, en el que se da cuenta de una donación en el monasterio de San Andrés de Treviana.

Aquellos pobladores de la zona de los montes Obarenes fueron quienes construyeron los templos románicos y la ruta de 'Territorio Tarón' es, de alguna manera, un homenaje a esos primeros viticultores. Existen dos tipos de recorridos, el de las laderas de los Obarenes, visitando las iglesias de Villaseca, Sajazarra y Castilseco, y el de la cuenca del río Tirón, visitando la iglesia de Tirgo y la Ermita de Sorejana en Cuzcurrita. «Paramos en el viñedo y hablamos, fundamentalmente, de viticultura, con un almuerzo en el campo», detalla Jesús Sánchez-Prieto.

«Larga tradición»

Para la realización de estas rutas en Bodegas Tarón se han puesto a disposición del Centro de Interpretación del Románico de La Rioja Alta en Treviana. «Por su parte, la información que hay de los templos de la zona es bastante abundante y es fácil conseguirla. Nos hemos puesto a su disposición para ofrecer información sobre el centro, que hace una labor fantástica, por eso a todos nuestros visitantes les recordamos su existencia», asegura Jesús Sánchez-Prieto.

Las visitas están ideadas para grupos reducidos, para ello Tarón cuenta con un vehículo de transporte, aunque «nos adaptamos a las peticiones». Las rutas duran en torno a dos horas y media y finaliza con una visita a las instalaciones y cata de vinos en Bodegas Tarón, de Tirgo. «Queremos poner en valor el trabajo de los propietarios de nuestra bodega, los viticultores, y asociarlo a la historia, la larga tradición que hay en esta zona», advierte Sánchez-Prieto.

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