«Mi novela parte de la pérdida de un ser querido, pero está llena de esperanza»

Reyes Monforte. :: PJ/ &
Reyes Monforte. :: PJ / &

La novelista madrileña presenta hoy en Santos Ochoa su último libro, 'La memoria de la lavanda'

MARCELINO IZQUIERDO LOGROÑO.

Después de triunfar con su primera novela, 'Un burka por amor', de ganar el Premio de Novela Histórica Alfonso X con 'Una pasión rusa' o cuando Mediaset ultima la adaptación televisiva de 'La infiel', la periodista y escritora Reyes Monforte presenta a las siete y media de esta tarde, en el Espacio Santos Ochoa, su última novela, 'La memoria de la lavanda', una historia sobre la pérdida, el amor y la esperanza.

-¿Qué cuenta 'La memoria de la lavanda'?

-Es una novela que narra cómo se vive en mitad de una pérdida, cómo se gestiona la ausencia del ser querido, el dolor, los amigos, los secretos familiares... Es una historia de ficción, con personajes de ficción, como Lena, que es una fotógrafa felizmente casada con Jonas, un cardiólogo de prestigio que, inesperadamente, muere y que la deja destrozada. Meses después, Lena tiene que cumplir la última voluntad de Jonas, que es esparcir sus cenizas en los impresionantes campos de lavanda, en la Alcarria, donde él nació.

«He esperado para escribir 'La memoria de la lavanda' para que no se convirtiera en un paño de lágrimas»

-Un punto de partida triste, ¿no?

-Puede parecerlo, pero no lo es. La novela tiene una trama literaria que parte de esa pérdida, pero tiene humor, está repleta de esperanza...

-Aunque el argumento sea ficticio, ¿cuánto hay de personal en su nuevo libro?

-Los autores tenemos la suerte de utilizar la ficción para contar algunas cosas que nos pasan o para retratar el mundo en el que vivimos. 'La memoria de la lavanda' es mi novela más personal, en la que he volcado parte de mis sentimientos. Yo tuve una pérdida hace cinco años y todos los que hemos pasado por ese trance sabemos cómo es ese tsunami emocional que nos recorre por dentro y por fuera, que nos deja sin norte. No obstante, la trama literaria que va avanzando a lo largo de las páginas no tiene nada que ver conmigo.

-¿Qué es más difícil de escribir, tus propios sentimientos o narrar una aventura histórica, por ejemplo?

-Los dos retos son apasionantes. Cuando escribí 'Una pasión rusa' me lo pasé muy bien con la documentación, es como tener un puzle de cinco mil piezas e ir completándolo. Partiendo de la base de que mi última novela no es autobiográfica, lo único que he hecho es verter mis emociones, que no dejan de ser las emociones de los lectores, según me cuentas ellos mismos en los encuentros que estoy teniendo por España.

-¿Ha notado usted que la escritura fluía según sus emociones o le ha costado más que en otros libros?

-Me ha fluido bien porque creo que he esperado el tiempo necesario para que no se convirtiera en un paño de lágrimas. Es verdad que lo intenté a los dos años de la pérdida que yo tuve y fue un desastre: las palabras no salían, no salía nada... En resumen, no era el momento.

-O sea que en usted no funciona la escritura como terapia.

-En absoluto. Usar la escritura como terapia es coger al lector como psicólogo y bastantes problemas ya tiene cada uno. La novela está gustando mucho, se encuentra entre las más vendidas, y tanto los personajes como la trama literaria, que además tiene sus misterios, están funcionando muy bien.

-¿Tiene un nuevo libro en cartera o la campaña de promoción lo acapara todo?

-Tengo en proyecto una novela muy potente, que me apetece mucho escribir, pero ahora es tiempo de presentaciones. Y lo cierto es que me lo paso muy bien con los lectores.

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