Naturaleza en estado puro, sabrosa gastronomía y tradiciones ancestrales conforman la fuerte personalidad de esta región y de sus gentes

Vistas sobre el valle durante la temporada de nevadas. :: J. sigesLa bajada de las almadías por el río Esca. :: r.c. /
Vistas sobre el valle durante la temporada de nevadas. :: J. sigesLa bajada de las almadías por el río Esca. :: r.c.

El Valle de Roncal, una comarca con sello propioMARAVILLAS DE

ÁLVARO ROMERO RONCAL.

El Valle de Roncal es una de esas comarcas españolas, para muchos desconocida, y que ha sabido mantener la esencia de antaño, dar valor a sus tradiciones ancestrales, cuidar su bello entorno y potenciar su singular gastronomía. Valores que merecen una visita para descubrir lo que esta comarca esconde y ofrece. En la Comunidad Foral de Navarra y en plena cordillera pirenaica se encuentra estratégicamente situado este valle que, hace frontera con Francia y la provincia de Huesca. Un entorno de montaña ideal para disfrutar de la naturaleza entre sus verdes y espesos bosques cuyo encanto se extiende durante los 12 meses del año. Un lugar que derrocha belleza por los cuatro costados entre pequeñas poblaciones de piedra. Por si fuera poco, el río Esca cruza la comarca dejando a su paso lindas estampas, serpenteando y bañando sus municipios.

El Valle de Roncal ofrece un fascinante mundo de contrastes climáticos y paisajísticos, siendo el río Esca la columna vertebral de este armonioso conjunto de pueblos, bosques y pastos de alta montaña.

A lo largo del mismo aparecen, salpicadas, las siete localidades que pueblan la zona, sus siete maravillas: Burgui, Garde, Isaba, Roncal, Urzainqui, Uztarroz y Vidangoz. Pueblos únicos que sustentan su economía en la explotación forestal, la ganadería y el turismo.

El valle, cuyas vistas son espectaculares, alberga una de las mayores colonias de buitres del país

La arquitectura pirenaica se ve representada en todos y cada uno de ellos, construcciones de madera y piedra, puentes medievales, torres y caseríos. Los paisajes y las vistas al valle son espectaculares desde cualquiera de ellos, se aprecia la influencia del comercio de la madera y la explotación forestal que tanta importancia ha tenido en la zona. Territorio que a su vez alberga una de las mayores colonias de buitres de toda Europa.

Algunos de los lugares más interesantes para visitar son las Balsas de Sasi, la Foz de Burgui y el paisaje kárstico de Larra. Entre sus cumbres se encuentran los montes más altos de Navarra, la Mesa de los Tres Reyes. Merece la pena deleitarse en Uztarroz y Roncal para conocer sus cascos históricos o visitar la Casa de la Memoria de Isaba, museo de las costumbres y tradiciones locales.

El queso de Roncal es el producto estrella de la región. Considerado como uno de los mejores de España, es la deliciosa consecuencia de la tradición ganadera del valle. Para su elaboración y maduración se siguen procesos heredados de generación en generación, tratando el producto con mimo.

Su calidad superior se vio protegida bajo la Denominación de Origen Roncal, siendo el primer queso en obtener este título, etiqueta comercial que incorpora la numeración de cada unidad y garantiza la procedencia del producto. Elaborado con leche cruda de oveja de raza Latxa, además de cuajo y sal. Se fabrica y produce entre las estaciones de invierno y primavera, madurándose al menos durante cuatro meses.

La localidad de Uztarroz acoge el Museo etnográfico del Queso, un pequeño rincón situado en la quesería Ekia dedicado al mayor de sus manjares. Allí se realiza un detallado recorrido desde la leche hasta el queso a través de los tiempos, que sirve de homenaje a todas las generaciones que a través de su historia han fabricado el producto con mimo y pasión, enseñando y transmitiendo los conocimientos de generación en generación.

Además de ser un alimento completamente natural destaca por sus propiedades nutritivas: proteínas, calcio y vitaminas A, B, D y E, entre otras. Para comprobar su correcta procedencia es necesario que incorpore una etiqueta numerada que simule un sello de lacre donde se lea 'Denominación de Origen Roncal'.

Tradiciones arraigadas

Si algo tiene el Valle de Roncal es tradición y costumbres. Sus celebraciones populares hablan de una tierra con siglos de historia y gentes que presumen de ello con orgullo.

El Día de la Almadia es un claro ejemplo, una festividad que tiene lugar cada año a principios de mayo. Celebración que recuerda la tradicional explotación forestal de la madera y su transporte fluvial, actividad que constituyó una de las principales fuentes de riqueza.

Consiste en el descenso de varias almadías (balsas elaboradas con maderos) por el río Esca, terminando en el puente medieval de Burgui. Durante la jornada los participantes visten con trajes populares.

El Tributo de las Tres Vacas es otra de las ceremonias más esperadas por los vecinos. Cada 13 de julio la piedra de San Martín es testigo que un tributo milenario que conmemora el tratado internacional en vigor más antiguo del mundo.

Un encuentro entre españoles y francesas para realizar el pago de tres vacas a cambio del aprovechamiento de los pastos roncaleses. Todo ello celebrado en un marco de infinita belleza.