La isla de Hokkaido se presenta como una alternativa al Japón más conocido, más allá de la vanguardia o la tradición. El gran atractivo natural de este destino es un nuevo aliciente para dejarse sorprender una vez más por este impresionante país

Otaru. Un joven camina por una calle típica de la isla, estrecha, de arquitectura tradicional y con los clásicos farolillos. / Oscar Chamorro/
Otaru. Un joven camina por una calle típica de la isla, estrecha, de arquitectura tradicional y con los clásicos farolillos. / Oscar Chamorro

El lejano y salvaje este japonésDESTINO

ÓSCAR CHAMORRO

Al norte de la gran isla de Honshu se encuentra la isla japonesa de Hokkaido inicialmente habitada por los Ainu, ancestral pueblo con lengua, cultura y rasgos propios distintos a los vecinos de la isla del sur. Este territorio fue el último conquistado por los japoneses durante la Restauración Meiji a mediados del s.XIX, ante la amenaza de una invasión rusa. Hasta ese momento era conocida como Ezochi. Con algo más de 5 millones de habitantes no es de las más pobladas aunque su enorme extensión la convierte en la prefectura más grande del país, ocupando casi el 23% del territorio.

Su relieve montañoso y la presencia de volcanes activos son un rasgo distintivo de esta isla, menos conocida que la de Honshu pero con una atractiva oferta.

Hokkaido representa una visión del Japón menos conocido, más natural y salvaje. Grandes parques nacionales, bosques, lagos y paisajes invitan al viajero a una experiencia muy distinta a la que se tiene habitualmente. Región ganadera por excelencia, provee -por ejemplo- gran parte de la leche y mantequilla que consumen los japoneses a diario y debido a la limitada producción y la alta demanda en el país, la carencia de estos productos nacionales se hace a menudo muy patente.

Conocida también por su gran oferta para la práctica de deportes de invierno y sus magníficas estaciones de esquí, no en vano fue en la estación de Niseko, en Sapporo, donde Paco Fernández Ochoa consiguió su oro en los Juegos Olímpicos de 1972.

Es la ciudad más grande de la isla y su capital, esto la convierte en la Tokio del norte. Su centro comparte con la vecina del sur, enormes edificios, grandes avenidas llenas de comercios y restaurantes con una amplia oferta gastronómica.

El color, marcado una vez más por los innumerables carteles luminosos vuelven a dar esa nota tan característica del paisaje en las urbes niponas.

La capital, Sapporo

Cuna del miso ramen, cuenta con su 'Callejón del Ramen', donde se pueden encontrar multitud de variedades de esta especialidad.

Hakodate es otra de las ciudades de visita obligada. Situada al sur de Hokkaido, tiene fundamentalmente carácter pesquero aunque el turismo cada vez se conforma como una importante fuente de ingresos. Es la tercera ciudad más grande de la isla, sólo superada por Sapporo y Asahikawa.

Uno de sus principales atractivos se encuentra en la espectacular vista panorámica del istmo que forma la ciudad y que puede verse desde un punto estratégico en la zona más alta de la ciudad y donde se ubica un mirador que al atardecer suele estar lleno de público dispuesto a deleitarse con las vistas.

Como ciudad pesquera, su mercado se encuentra dentro de los lugares de obligada visita. En el podemos encontrar todo tipo de mariscos y pescados completamente vivos, que pueden comprarse para llevar o degustar en pequeños puestos destinados para ello. Unas vieiras cocinadas a la brasa, huevas de erizo o enormes cangrejos cocidos harán del paladar del visitante toda una fiesta de sabor.

Otra buena opción para hacerse de un vistazo con la ciudad es la Goryokaku Tower, desde la que se puede observar con detalle y desde el corazón de la ciudad, no solo los detalles urbanísticos de esta, sino el curioso castillo de Goryokaku, con una curiosa forma de estrella y basado en una trazado italiano.

Y no podemos olvidar la gastronomía, la isla proporciona una enorme variedad de pescados y mariscos, de entre todos es muy normal encontrar grandes cangrejos, exquisitas huevas de erizo o diferentes tipos de caracolas y moluscos. Y el calamar, que es el emblema de la ciudad también podemos encontrarlo de diferentes formas.

 

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