Humor y proezas técnicas, este sábado en el Bretón con 'La Cenicienta' del Ballet Nacional de Cuba

Un momento de la representación. / Teatro Bretón

La representación demanda «muchísimo a los primeros bailarines» y cuenta «con grandes dosis de comicidad», según su director

LA RIOJA

El Ballet Nacional de Cuba representa en Logroño «La Cenicienta», un ballet-comedia que cuenta una historia «muy clara y con un gran sentido del humor», en la que aparecen muchas proezas técnicas por medio de los bailarines, ha afirmado la subdirectora artística de la compañía, Viengsay Valdés.

El director del Teatro Bretón de Logroño, Jorge Quirante; y la subdirectora artística del Ballet Nacional de Cuba, Viengsay Valdés; y los bailarines Claudia García y Adrián Sánchez han presentado este jueves, en una rueda informativa, este espectáculo.

Valdés ha explicado que «La Cenicienta» fue coreografiada por Pedro Consuegra en 1988 y está dividida en dos actos, en los que cuenta una historia «muy clara y con un gran sentido del humor, en la que aparecen muchas proezas técnicas que tienen que cumplir los bailarines y el resto de integrantes durante la obra«.

Además, ha indicado que es un ballet que demanda muchísimo a los primeros bailarines, posee sentido del humor y «no deja de tener esa parte de virtuosismo técnico».

Se ha referido a que, hace poco tiempo, Pedro Consuegra hizo una revisión de la obra, en la que realizó algún cambio e, «incluso, complicó los momentos técnicos de los bailarines», lo que ha provocado que «la obra haya evolucionado desde su estreno hasta el día de hoy».

García, quien representa a Greta, más conocida como «La Cenicienta», ha explicado que es un papel «muy difícil técnicamente» y «demanda mucho de la bailarina en los dos actos».

La bailarina ha señalado que este papel tiene muchas hazañas de virtuosismo en lo que se refiere a los giros y desarrolla mucho la parte artística de la artista, ya que «se tiene que compenetrar con cada personaje que hay sobre el escenario».

Por otro lado, Sánchez, quien interpreta a Gustav, el príncipe heredero, ha contado que es un papel para el que ha ensayado mucho tiempo y que conlleva mucha dificultad técnica porque «los altos y los giros presentan mucha complejidad».

En cuanto a trabajar juntos sobre el escenario, tanto García como Sánchez han afirmado sentirse cómodos bailando juntos y «muy bien acompañados».

Quirante ha señalado que es un «honor» cerrar el círculo de danza con una compañía como el Ballet Nacional de Cuba, que representará el sábado, uno de junio, «La Cenicienta», «una pieza emblemática del repertorio clásico de esta compañía».