«El hombre está inmerso en hábitos caóticos, en una fantasía excesiva»

Tras introducirse en el Vedanta Advaita, el colombiano Iván Oliveros es conocido como Sesha. :/Sonia Tercero
Tras introducirse en el Vedanta Advaita, el colombiano Iván Oliveros es conocido como Sesha. : / Sonia Tercero

Invitado por la UPL, este maestro de la meditación regresa hoy a Logroño con la charla 'Dando caza al yo'. La cita, a las 19.30 en la sala de usos múltiples del Ayuntamiento

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

Sesha, filósofo y divulgador del Vedanta Advaita (la corriente más metafísica de la tradición hindú), visita Logroño invitado por la Universidad Popular para hablar sobre el 'yo' y, más concretamente, sobre el tema 'Dando caza al yo'.

-No parece el 'yo' algo susceptible de ser cazado.

-Es muy difícil de cazar y, sin embargo, lo usamos como centro de nuestra filosofía, de nuestra psicología y de nuestro sistema de pensamiento. Algo tan absolutamente abstracto se convierte como en una sombra que se hiciese real, y de ahí lo interesante del juego del pensamiento, que basa todos sus sistemas en algo absolutamente inexistente o paradójico.

-Deme unas pinceladas de su intervención de hoy en Logroño.

-Las intervenciones no las preparo, dejo que salgan de manera espontánea. Muy seguramente hablaré sobre el excesivo rigor que tenemos sobre la naturaleza del 'yo'.

-¿En qué sentido?

-Sobre las implicaciones que tiene el 'yo' en nuestro futuro y nuestro pasado; la fuerte competitividad que se produce con la aparición del egoísmo excesivo y todos los males a los que esto conduce a la sociedad desde el punto de vista económico, laboral, de ciencia y de salud. Hay una cultura del 'yo', del egoísmo, en ámbitos económicos, académicos, etc. El 'yo' pupula por doquier.

-Según la doctrina advaita el 'yo' no puede ser conceptualizado.

-No es algo firme ni estable, no es una sustancia, y llega el punto donde planteamos que elementos como la conciencia misma pueden expresarse sin la necesidad de la aparición del 'yo'. Por ejemplo, cuando estás concentrado viendo una película hay comprensión y una atención eficiente, pero mientras estás en ello no tienes conciencia de ti mismo.

-E indagar en el 'yo' se basa en la atención plena.

-Exactamente. En el instante en que colocamos una atención plena sobre objetos, circunstancias, labores... la mente genera una especie de cambio en donde la información innecesaria se desvanece. Esa atención lleva a una comprensión mucho más eficiente y, siempre que conocemos mejor, el 'yo' aparece.

-¿Qué cosas nos suelen desvían más de esa atención plena?

-Desafortunadamente el ser humano está inmerso en una serie de hábitos caóticos, de falta de comprensión de sí mismo y del entorno, que le llevan a un caos que se traduce básicamente en una fantasía excesiva. El hombre sufre de 'fantasitis', es decir, vive en 'babitis', todo el tiempo está en sitios donde no quiere estar.

-¿La autoindagación en el 'yo' se llega a culminar en algún momento, o siempre se puede ir más allá?

-Siempre va más allá. Cuando indagas en el 'yo' lo que ocurre es como sacar una foto con flash a una sombra, y la sombra desaparece. Lo que aparece no es un 'yo' más firme sino su disolución acompañada de un proceso de conciencia diferente. Esa nueva forma de ver el mundo es la que nos interesa en el advaita.

-¿Ese conocimiento del 'yo' coincide con lo que llama la no dualidad?

-Sí. Cuando una persona está profundamente atenta, ocurre la concentración. Pero si te concentras de manera continua sobre diversos eventos aparece lo que la psicología llama fluir, o estar en flujo, que implica una actitud totalmente eficiente sobre diversas actividades. Cuando esto ocurre, el mundo empieza a abrirse, a despertarse de una forma diferente. Tienes la sensación de ser un perceptor independiente del mundo, y hay una especie de exacerbación, de amplitud del sentido del perceptor que lleva a ocupar todas las partes de aquello que conoce. A eso lo llamamos no dualidad.

-¿Con qué frecuencia experimenta usted esta no dualidad?

-Me es fácil sostenerme horas enteras al día en ella.

-La primera vez que le ocurrió esto fue, precisamente, lo que le llevó a dejarlo todo e introducirse en el advaita.

-A muy corta edad tuve la oportunidad de introducirme en los pensamientos filosóficos de todas las culturas. Y a los 26 años, aproximadamente, tuve una experiencia interior donde simplemente me dejé caer a un vacío. Imagina que estás en un lugar oscuro y notas que, si das un paso, el piso desaparece y no te atreves a darlo por el temor a no saber qué va a pasar. La sensación es de temor irreverente ante la inmensidad de ese vacío. Sin embargo, me atreví a hacerlo, me atreví a saltar en el mundo interior y al caer tuve una sensación de expansión interior de conciencia que me llevó a una visión diferente de la realidad, y me mantuve allí durante varios días. Al salir los patrones de la mente se habían transformado.

-¿Qué nos proporciona acercarnos al conocimiento del 'yo'?

-Una atención eficiente nos permite una mayor capacidad de aprendizaje y, en consecuencia, un tipo de entendimiento que te lleva a tomar decisiones más eficientes. Tomar decisiones sobre tu vida de forma clara y estable te lleva a un empoderamiento, un control sobre ti mismo. Y al final todo redunda en una calidad de vida que, inclusive por la falta de estrés, lleva a una forma terapéutica de ver el mundo.

-Luego también te hace más feliz.

-Evidentemente. Al haber una mejor calidad de vida hay una mejor manera de ver las cosas, de sentirlas y compartir con ellas.