Historia de una venganza a lo largo de la historia

DIEGO MARÍN A.

Parece una 'bilbainada' siquiera insinuar que la máquina de cifrado Enigma que desentrañó Alan Turing pudo haber sido inventada por un vizcaíno. Pero eso sugiere Alfonso del Río en su primera novela, 'La ciudad de la lluvia', aunque no es el argumento de la obra. Una vieja fotografía tomada en un aeródromo alemán en 1941 reúne a una serie de personas que son obligadas a suicidarse en el País Vasco en 1983. Ese será el nexo en común entre ellos, sus extrañas muertes y lo que investigarán los protagonistas, Alain Lara y María Aberasturi, dos jóvenes de éxito.

Alain Lara es la nueva perla rojiblanca, fichada al Valencia por el Athletic de la gabarra, con Zubizarreta, Dani y Goikoetxea como jugadores y Clemente como entrenador. María Aberasturi es la heredera de una gran empresa vasca surgida de los años dorados de la siderurgia de Bilbao y extendida hasta Madrid. Pero no sólo ellos vertebran la novela, en realidad es una obra coral en la que el argumento desarrolla varios hilos paralelos, el de la actualidad, a principios de los 80, con Lara y Aberasturi pero también el joven abogado David Schaffer y el policía Lucas Bedia, y el del pasado, con personajes como Gobbels y Rudolf Hess en los años 40 de la Alemania nazi.

El libro es una ensalada de elementos cinematográficos, muy visual, y con una estructura compleja pero bien ordenada, ya que alterna capítulos con los distintos personajes, combinando el narrador omnisciente con la primera persona de un diario redactado en tiempo real por Schaffer. Aunque 'La ciudad de la lluvia' se presente como un 'thriller' que nace de la Segunda Guerra Mundial, lo cierto es que cuenta con muchas referencias populares que anclan la historia en lugares comunes para el lector del presente, sobre todo para el lector bilbaíno. Por ejemplo, se narra la trágica inundación de Bilbao de agosto de 1983, los personajes se adentran en el Museo de Bellas Artes y aparecen como actores secundarios celebridades como Iñaki Azkuna, el que fuera alcalde de Bilbao, pero ostentando su primer cargo político, el de director general del Servicio Vasco de Salud; y el laureado seleccionador nacional de fútbol Vicente del Bosque, en su faceta de jugador del Real Madrid, junto a Schuster.

También, para contribuir a la ambientación temporal y espacial, hay mucha presencia de tabaco y alcohol. Y, como anécdotas, durante una persecución de coches por las calles de Bilbao se describe un espectacular salto por el puente de Deusto en plena apertura, cuando entonces se abría para dejar paso a los barcos por la ría; y, en otra a pie, los protagonistas acaban encaramados en el emblemático arco del viejo estadio San Mamés.

En conjunto, la obra tiene suficientes elementos para enganchar y entretener al lector, gracias, además, a una narración fluida. 'La ciudad de la lluvia' es una historia de venganza con un final abierto que puede gustar a los aficionados al fútbol clásico, a los amantes de la ciudad de Bilbao y a los historiadores de la Segunda Guerra Mundial y su afección en España, pero no es una novela histórica ni deportiva ni costumbrista sino una obra construida, sobre todo, en base a rendir honor la memoria de los padres y de los abuelos.

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