«La guitarra es reflejo de uno mismoy siempre hay recovecos por explorar»

Pablo Sáinz Villegas, en un concierto en el Auditorio de Logroño. :: j.r./
Pablo Sáinz Villegas, en un concierto en el Auditorio de Logroño. :: j.r.

El artista internacional actúa hoy en Santo Domingo de la Calzada, donde ofrecerá un repertorio que revisitará sus años de estudiante

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

Pablo Sáinz Villegas acaricia las palabras igual que las cuerdas y el resultado, en ambos casos, es pura sensibilidad. El riojano internacional actúa hoy en Santo Domingo de la Calzada, dentro del programa del Milenario. El músico acaba de llegar de Verona (Italia), donde actuó junto a la Orquesta Nacional de España. El domingo viaja a Amsterdam, donde le espera el prestigioso auditorio Het Concertgebouw, y en octubre hará una gira por EEUU. «Es la vida del artista, viajar con mi guitarra, la maleta y el corazón abierto para dar lo mejor de mí», dice.

- ¿Qué concierto les tiene preparado a los calceatenses?

- Va a ser un programa en el que recordaré muchas de las piezas que han sido parte de mi juventud, cuando estudiaba en el conservatorio; obras que había escuchado en grabaciones de Andrés Segovia, a las que, de repente, me enfrentaba delante de la partitura. Va a ser una visita nostálgica a todos aquellos años, junto con otras obras inmortales que han hecho grande a la guitarra. También presentaré también algunas piezas que voy a incluir en mi próximo cedé de música española, para el sello Sony.

- Hacía muchos años que no actuaba en Santo Domingo...

- He actuado en esta ciudad en un par de ocasiones. La primera vez tendría posiblemente 12 años y guardo un recuerdo muy bonito de aquella vez. Toqué un recital solo. También estuve con el grupo Mozart (probablemente tendría 15-16 años ) para clausurar unos cursos de lengua castellana. En aquel momento conocí a dos personas, promotores de aquella iniciativa, que luego se convirtieron en grandes amigos: Antonio de Lorenzo y Javier López Nogués.

- ¿Ha sentido alguna vez la rutina en su profesión?

-La rutina es necesaria, en cuanto a toda la disciplina que conlleva el estudio y la preparación musical. No importa cuántos años lleves con la música; cada día el instrumento necesita que le recuerdes que estás ahí, practicar nuevas piezas, aspirar siempre a un poco más en la cuestión técnica... Como un bailarín que necesita entrenar todos los días. Cuando, como en mi caso, estás viajando constantemente alrededor del mundo, el reto a veces es cómo conseguir esa rutina, porque los viajes ocupan gran parte de la agenda.

- ¿Sigue teniendo la guitarra algún secreto para usted?

- (Ríe). Sí, claro que sí. La guitarra es un reflejo de uno mismo, y dentro de uno mismo siempre hay lugares más profundos, recovecos por explorar y por mostrar de una manera transparente y auténtica. Esa es la evolución del artista: conocerse a uno mismo a través del instrumento. Siempre hay un nivel más que explorar, al que aspirar.

- Ha dicho que la guitarra es el instrumento más democrático que existe. ¿Cómo es eso?

- La guitarra es el instrumento del pueblo. Por su versatilidad, la guitarra siempre ha tenido una parte popular y una parte culta. Esta dualidad forma parte de la esencia del instrumento y se ha seguido desarrollando de diferentes formas. Cuando llega a América se convierte en el medio de transmisión de las diferentes identidades musicales de cada país o región: el tango en Argentina, la bossa nova o la samba en Brasil, los mariachis en México, el blues y el jazz en Estados Unidos... También se ha adaptado a los diferentes géneros: aparece en el flamenco, la guitarra clásica, la acústica, eléctrica... Esto hace que sea el instrumento más cercano a la gente, independientemente de lo que toques; está ahí para ser tu amiga.

- Está empeñado en «humanizar el mundo» con la música, pero, ¿no es un objetivo difícil?

- Soy consciente de los retos que vivimos en este siglo XXI, pero mi compromiso de humanizar e inspirar a través de la música es el mismo. Cuando voy a un escenario y toco para 50 ó 2.000 personas, o cuando voy a un colegio, ya estoy cumpliendo ese propósito, porque inspirando a una sola persona ya estás inspirando al mundo; creando un cambio a tu alrededor estás haciendo un cambio en el mundo. Para conseguirlo tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos. Hay muchos retos importantes en el siglo XXI: los conflictos bélicos, el medioambiente, los desequilibrios económicos y sociales... Es nuestra responsabilidad aportar un granito de arena que, junto a otros muchos, conseguirán un cambio. Yo, por ejemplo, ya he incorporado a mi vida dejar de usar bolsas de plástico.