Una estimable muestra de cine de persecuciones

El audiovisual nacional le ha perdido el miedo totalmente al cine de género, especialmente a los thrillers. 'Cuando los ángeles duermen' se apunta a esta tendencia luciendo un protagonista excepcional, Julián Villagrán, un actor secundario habitual que, a pesar de no ser tan conocido como otros compañeros de profesión -léase celebrities-, no para de trabajar. El divertido Velázquez de 'El Ministerio del Tiempo' interpreta con nota a un padre de familia superado por el trabajo, al que no le queda otra que coger el coche de la empresa y viajar del tirón varios centenares de kilómetros para cumplir con sus responsabilidades como progenitor. Hasta que se ve inmerso en una pesadilla cuando parece haber atropellado a alguien en un descuido en la carretera. Error tras error, casualidad tras casualidad, se ve sumido en un descenso a los infiernos. Marian Álvarez, siempre dando lo mejor -Goya por 'La herida'-, encarna a su esposa.

'Cuando los ángeles duermen' se retuerce lo justo, no pretende mostrar el lado más salvaje del ser humano, aunque mira fijamente a nuestro comportamiento como sociedad. Estamos ante una muestra estimable de cine de persecución, que se apoya en un elenco entregado que tuvo que batirse en un rodaje muy físico. Villagrán y Álvarez funcionan al máximo en manos del cineasta sevillano Gonzalo Bendala. Con su segunda película, tras debutar con la prescindible 'Asesinos inocentes', Bendala da un buen paso al frente. «Me planteé este proyecto como un reto narrativo, quería que el público se identificara con el perseguidor en lugar de con la víctima que corre», argumenta.

 

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