«La codicia puede convertirnos en ratas»

«La codicia puede convertirnos en ratas»

M. LORENCI

Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968) y Luis Tosar (Lugo, 1961) se pasan a la comedia con armas y bagajes. Ambos conciben 'Yucatán' como «una fábula moral sobre la codicia». Un enredo trasatlántico -«transgénero», según Tosar- que en su desternillante periplo viaja de los mares de Barcelona a la selva de Yucatán, pasando por Casablanca y Tenerife y Recife.

«Es una 'boat movie', un nuevo género alternativo a la 'road movie'», plantea risueño su director, advirtiendo de que encierra «un buen puñado de géneros». «Me gusta retarme. Tras una tragedia y un thriller, tenía el cuerpo de comedia, que me planteo como un regalo para el espectador», dice Monzón, que escribió junto a Jorge Guerricaechevarría esta «comedia canalla» con música de Roque Baños. «No es una una comedia superficial», advierte. «Junto a su carga de humor y entretenimiento, hay una fábula moral, conmovedora, como en las películas de Frank Capra», plantea el cineasta, que se mira en clásicos como 'El apartamento' y 'Con faldas y a lo loco'.

«'Yucatán' habla sobre la codicia, de cómo puede convertirnos en seres miserables, en auténticas ratas», explica el director y antiguo crítico de cine, que ha seguido el consejo de George Bernard Shaw -«hacer reír para decir las cosas más serias»- y que mezcla «en el mismo cóctel» misterio, drama, thriller, aventuras y comedia romántica.

Luis Tosar por su parte ha disfrutado «a fondo» con su papel, de vuelta a un género que no tocaba desde que rodara 'Inconscientes' en 2004 y en las antípodas del Malamadre de 'Celda 211'. Canta, baila y toca el ukelele en un cambio de registro «muy refrescante» y en «una película transgénero». «Si hiciera un 'remake' de 'Mujercitas', le daría a Tosar una falda y una peluca y la cosa funcionaría», asegura Monzón. «Si la próxima oferta de Daniel llegara en un sobre cerrado, la aceptaría sin abrirlo, aunque tengo mis dudas con eso de 'Mujercitas'; me da un poco miedo, pero, si Daniel lo ve, vamos adelante», asegura el actor.

La maldición del dinero, «la que hace que nueve de cada diez ganadores de grandes premios acaben asesinados, arruinados o en la cárcel», es el motor de esta película que demuestra «que la pasta no siempre procura la felicidad». «Necesitamos el dinero, pero, si tu objetivo primordial en la vida es conseguirlo, se acabó», plantea Monzón. Su película quiere mostrar «que hay cosas más valiosas, emocionantes enriquecedoras y humanas que el dinero». «Es un canto a la vida, una invitación a disfrutarla mientras dure», resume el director.

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