Almodóvar da voz a las víctimas del franquismo

Almodóvar da voz  a las víctimas  del franquismo

María Martín es una anciana que a duras penas se desplaza con un andador por el pueblo castellano en el que vive. Ayudada por su hija, camina hasta la carretera con unas flores y señala la cuneta. Tenía seis años cuando detuvieron a su madre, le raparon la cabeza y la pasearon por las calles con los niños detrás. Después la desnudaron, le pegaron un tiro y la enterraron en una fosa junto a más vecinos. «Fue gente del pueblo», revela María. No quiere «venganza», sino encontrar los restos de su madre para que descansen junto a los de su padre.

Producido por Pedro Almodóvar, 'El silencio de otros' da voz a las víctimas del franquismo en un filme que arranca con las imágenes de archivo de un joven Xabier Arzalluz en la tribuna del Congreso de los Diputado, a cuenta de la promulgación de la Ley de Amnistía de 1977, el llamado 'pacto del olvido', por el cual salían a la calle los presos políticos, pero también se renunciaba a perseguir los crímenes franquistas. «Una ley puede establecer el olvido, pero este debe bajar a toda la sociedad. Tenemos que darnos la mano sin rencor», aleccionaba Arzalluz. Cuarenta años después, este filme nominado a mejor documental en los Premios del Cine Europeo constata que el olvido no ha calado en todos los españoles. Como la víctima de Antonio González Pacheco, alias 'Billy el Niño', que guía a las cámaras a la vivienda del tristemente célebre torturador en el centro de Madrid, muy cerca de donde él vive.

Los directores Almudena Carracedo y Robert Bahar confían en la querella que 89 litigantes entablaron en 2010 para que la justicia argentina juzgue delitos, según ellos, imprescriptibles al ser de lesa humanidad.

Aquel proceso iniciado por el juez Baltasar Garzón antes de que fuera inhabilitado ocupa buena parte del metraje de una cinta que también da voz al presidente de la Fundación Francisco Franco. «La película personifica el entusiasmo, anhelo y urgencia de muchos de los querellantes, porque para muchos de ellos este caso supone la última oportunidad de su vida de ser escuchados», defienden sus autores.

 

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