La casualidad de la causalidad

Jesús Sala, Inma Cuevas y Fran Calvo posan en el Teatro Bretón. /
Jesús Sala, Inma Cuevas y Fran Calvo posan en el Teatro Bretón.

Inma Cuevas y Fran Calvo presentan 'Constelaciones', el estreno como productor teatral del director deportivo del CB Clavijo, Jesús Sala

LUISMI CÁMARALogroño

¿Qué lleva a un entrenador de baloncesto a producir una obra de teatro? Es una duda razonable para cualquiera que vea a Jesús Sala como parte muy implicada en la obra Constelaciones, que se representa el jueves en el Teatro Bretón de Logroño. El hombre que ha dirigido durante una década los designios del primer equipo del CB Clavijo y que ahora mueve los hilos como gerente del club se lanzó hace algunos meses a una nueva aventura con Kendosan Producciones, que presenta en el escenario logroñés su primer proyecto, la obra del joven dramaturgo inglés Nick Payne, un texto que ha triunfado en el West End londinense.

Pero esta nueva faceta no supone un cambio de rumbo para Sala, que no se plantea, de momento, aparcar la que ha sido su vida hasta ahora. Tengo claro que estoy abriendo un abanico de posibilidades. Soy entrenador de baloncesto, este año he pasado además a la gerencia del club, me meto también en el teatro, me leo libros de dramaturgia. Veremos qué resulta de todo esto. Es cierto que hay que tener perspectiva e intentar orientar la vida. Pero, al final, todo es relativo. A veces, ni siquiera tu futuro lo escribes tú, depende de otras decisiones, analiza.

Por ahora, quiere disfrutar de estos días en los que no sólo se presenta la obra, sino que los actores Inma Cuevas y Fran Calvo, también están participando en otras actividades paralelas relacionadas con la 35 Festival de Teatro de Logroño y entre las que se encuentran el coloquio con una física cuántica y un apicultor (profesiones de los protagonistas de Constelaciones) del martes; el encuentro el miércoles con los alumnos del Bachillerato de Artes Escénicas del IES Batalla de Clavijo y con los participantes en el aula de teatro de la Universidad Popular, o el coloquio que tendrá lugar tras la representación. Me cuesta mucho mirar hacia el futuro, hay que pensar en el presente. Todo lo que se hace con ilusión y pasión tiene su fruto. No hay que pensar más allá, ya llegará. Este es el comienzo y hay que disfrutar del camino. No es tan importante el premio final como cada pasito que estamos dando. Tenemos que disfrutar de esta semana en Logroño, de la obra, de las actividades que hemos realizado y que aún nos quedan por hacer. Es lo que toca ahora. Más adelante ya se verá, cuenta Sala.

Obra compleja

Pero, ¿qué hace coincidir a personas tan aparentemente distintas como una física cuántica y un apicultor? Constelaciones, dirigida por Fernando Soto, trata sobre las casualidades y las causalidades que llevan a dos personajes tan aparentemente distintos a conocerse en una barbacoa y a iniciar una relación sentimental. A partir de ahí se establecen las múltiples opciones que pueden surgir de la unión de dos universos tan diversos, de las decisiones que se toman por el camino y los distintos futuros que se podrían establecer. ¿Qué pasaría si se lanzara un dado 6.000 veces? Se podrían producir millones de posibilidades.

Son dos personajes muy distintos, en principio, muy opuestos en su vida y en su trabajo. De repente, se conocen y se empieza a ver que hay muchas conexiones entre ellos. Hay un mensaje muy bonito en la obra, que no se puede desvelar, pero que hace que el espectador vea que lo que viven los personajes puede ser parte del día a día de cualquier pareja y después es el destino el que influye para ir hacia un lado u otro, avanza Fran Calvo. Además, Constelaciones cuenta con el riesgo de ser una obra compleja que precisa de la implicación emocional de los actores y del público. En esto consiste actuar, en contar una historia, en vivirla momento a momento, a flor de piel. En la estructura de la representación se viven muchas realidades paralelas. Lo que plantea es qué ocurriría si lo que estamos viviendo se pudiera reproducir en otro espacio y en otro tiempo paralelo. Hay pequeñas variaciones que hacen que uno se encuentre con una persona o que se modifique el futuro. A ese concepto, a esa idea en el aire que tenemos todos de '¿qué hubiera pasado si?', '¿qué desenlace hubiera tenido?', intentamos darle respuesta teatralmente. Es muy difícil y requiere que el espectador también entre a jugar con los actores. Por lo general, el público sale muy impresionado y sin saber muy bien qué decir, adelanta.

Encuentros cruzados

El modo de llegar a esta obra de los dos protagonista podría formar parte del propio texto. Ha sido un cúmulo de causalidades desde el inicio, cuando Fran y yo nos encontramos este texto paralelamente sin que el uno supiera de lo que estaba haciendo el otro. Hasta que, un día tomando un café, nos pusimos a hablar de él casi a la vez. Se estrenó hace apenas dos años en Inglaterra. No es como hablar de los clásicos, no es normal saber de esta obra. De hecho, creo que era la única persona que conocía en España que la había leído, explica la actriz.

Los dos estábamos maravillados con Constelaciones. Cuando nos lo contamos, nos dimos cuenta de que los dos habíamos llegado a ella de la misma manera, en distintos momentos, y con apenas unos meses de separación. Lo habíamos visto en el mismo sitio. Fue sobrecogedor. Luego, cuando uno ve la obra, entiende muchas cosas de lo que nos pasó, insiste el otro protagonista.

Pese a la buena acogida que ha tenido la obra desde su estreno en mayo, coinciden en hacer de la representación de Logroño el inicio de un gran viaje, porque es el lugar ideal desde donde emprender este camino nuevo, cuenta emocionada Cuevas. Aquí es la puesta de largo añade Calvo-. El Teatro Bretón nos acoge y, además, podemos venir unos días antes para contarle a la gente lo que hacemos. No lo habíamos hecho nunca este tipo de experiencia a la italiana. Ha sido un poco sorprendente. Nos presentamos en Madrid, en una sala de aforo reducido, porque queríamos tener cerca a la gente y ver sus sensaciones y el resultado fue demoledor. Estuvimos dos meses con todo vendido y con muy buena crítica. Después nos llevamos el galardón al Mejor Espectáculo en la Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca. Eso quiere decir que está gustando, que es lo mejor que te puede pasar cuando cuentas una historia con todo el cariño y quieres que llegue al público.

Proyecto común

Pero Constelaciones supone algo más para Inma Cuevas y Jesús Sala. Pareja desde hace ya muchos años y con vidas laborales difíciles de compatibilizar, Kendosan Producciones les ha juntado también profesionalmente. Este proyecto nos une desde la distancia. Las nuevas tecnologías hacen que estés cerca continuamente, pero el hecho de tener un proyecto en común, aparte de la propia relación, une mucho más. Ayuda a estar más en contacto, aunque también es un punto de fricción, porque cuando hay que hablar de temas de trabajo no siempre se lega a un acuerdo rápido y hay que negociar más, desvela Sala, que ahora se ve haciendo cosas rarísimas. En vez de ver un partido de baloncesto como hacía antes, ahora leo textos clásicos griegos, porque ya estoy deseando hacer algo diferente. Desde que decidimos poner en marcha Kendosan teníamos claro que Constelaciones era un buen inicio para un proyecto a largo plazo afirma el técnico metido a productor-. Como soy un poco rabo de lagartija, ya estoy preguntado a Inma qué haremos mañana, cuando acabe esto, aunque todavía queden dos años hasta que termine. Pero estoy empeñado en pensar en qué es lo siguiente que vamos a hacer, avisa durante una conversación en la que habla varias veces de pasión e ilusión. Ahora, en lugar de ir a su lado de la biblioteca va al mío y coge mis libros de dramaturgia, cuenta entre risas Inma, que ve positivo descubrir en él una nueva y desconocida faceta.

En esta historia de casualidades y causalidades de la que surgió la productora, que parece muy fácil de contar, Sala apostó por el comienzo de algo diferente. Siempre le insistía a Inma en que, en estos momentos complicados, de crisis, en los que todo el mundo habla de lo mal que está todo, es precisamente cuando hay que ser más positivos y creativos. Es el momento de hacer lo que a uno le apetece hacer. Y nos planteamos sacar adelante este proyecto, relata. Kendosan surge con la idea de cumplir un sueño, acometer trabajos que nos gustaran. Yo empecé estudiando Física y creo que las cosas no suceden por casualidad, todo tiene un hilo conductor. Las decisiones que uno toma le llevan a un futuro diferente. Por eso, todo aquello que se hace con ilusión y pasión tiene que funcionar, sostiene.

Pese a la felicidad que transmite con este nuevo proyecto, Jesús Sala no admitió que este niño pequeño le estaba dando este año más cosas de las que alegrarse que ese niño ya grande que es el Cocinas.com y mandó un mensaje final en el que señaló que en el deporte no todo se puede dejar atado y que el éxito no sólo depende del trabajo bien hecho: El baloncesto me está dando alegrías con el proyecto que tenemos en el club. Sí es cierto que la cabeza visible, que es el primer equipo, no está obteniendo buenos resultados, pero la labor que se está llevando a cabo es buena. Además, ese hijo mediano que es el equipo de EBA nos está dando muchas alegrías. No podemos focalizar todo el trabajo en el resultado. Si todos los esfuerzos en el deporte se basan en ganar o perder, se puede llegar a un punto de frustración muy grande. No siempre se puede ganar y no siempre depende de uno el hacerlo. En cambio, sí que depende exclusivamente de uno el completar un buen trabajo, el crear un buen proyecto, como es el de 'Constelaciones' y el tener unas ideas y defenderlas.

 

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