Herbie Hancock recibe el premio por su carrera en el Festival de San Sebastián

El homenajeado y los músicos Uri Caine y Richard Bona protagonizaron ayer la cuarta jornada del encuentro de jazz

EFESAN SEBASTIÁN
Herbie Hancock recibe el premio por su carrera en el Festival de San Sebastián/
Herbie Hancock recibe el premio por su carrera en el Festival de San Sebastián

Hancock recibió el premio 'Donostiako Jazzaldia' de manos del director del festival, Miguel Martín, en un austero acto celebrado dos horas antes de que el mítico pianista ofrezca un recital en la plaza de la Trinidad, el escenario central del certamen.

El músico estadounidense, considerado una figura fundamental en la evolución del jazz contemporáneo, agradeció el premio «a la comunidad del jazz de España» y destacó que este género musical «representa el espíritu de la humanidad, la capacidad de coger las cosas malas y convertirlas en algo bueno».

En un breve discurso, el pianista estadounidense, ganador de seis Grammy y un Oscar, recordó que el jazz nació «en las peores condiciones», cuando los negros estaban sometidos a la esclavitud en su país, pero que es una música que permite «superar las malas circunstancias».

«El jazz es un catalizador para el reconocimiento de las cualidades que tienen los seres humanos», dijo Hancock, quien consideró que este premio «quiere reconocer lo que tienen de bueno todos los seres humanos». El pianista estadounidense tuvo anoche la oportunidad de agradecer al público donostiarra este galardón del festival, al volver a tocar su piano en el Jazzaldia tres años después de su última actuación.

Fusión de fin de semana

El pianista gaditano Chano Domínguez y el banjista neoyorquino Béla Fleck rompieron el domingo en San Sebastián límites de clasificaciones y géneros en una noche de fusión en la que el flamenco y el country tuvieron cabida bajo el cobijo y calor del jazz.

Tras la jornada del sábado, en la que el Festival se dedicó al jazz sin aditivos ni apellidos con Joachim Kühn y McCoy Tyner, la noche de hoy acogió dos propuestas diferentes, pero coincidentes, en su afán por aunar la música de raíces con la libertad creativa e interpretativa del jazz, género que predominó sobre el flamenco y sobre el folk en ambos conciertos.

Béla Fleck reveló en el escenario de la plaza de la Trinidad los secretos de su 'Tierra escondida', título de su último álbum y que, según sus palabras, significa el lugar «donde vive la música no comercial, una música que existe aunque no se escuche en la radio».

El músico neoyorquino demostró que si su música no se escucha en las emisoras comerciales no es porque no sea divertida, ya que su propuesta de mezcla de jazz y country, con alguna incursión incluso en algún clásico del rock, como una versión de 'Cocaine' de Eric Clapton, resultó muy llevadera y atractiva.

Arropado por los Flecktones, el grupo que lidera desde hace 18 años, Béla Fleck lideró un auténtico concierto de jazz, en el que el country que evoca el sonido de su banjo fue un complemento, un matiz, pero que no llegó a dominar la propuesta.

El reconocido virtuosismo de Fleck no ensombreció al resto del grupo, cuyos componentes tuvieron oportunidad de exhibirse, en especial Víctor Wooten, quien levantó al público de sus asientos con dos espectaculares solos de bajo eléctrico, en los que extrajo sonidos increíbles con sus dos manos sobre el mástil de su instrumento.

La nota de color la ponía el hombre que responde al apelativo de Future Man (Hombre futuro), al que le sobra una mano para tocar la batería y que se encargó además de interpretar un artilugio eléctrico que extraía sonidos de percusión.