Armados de mosto

Los niños jarreros 'dispararon' ayer, armados con botas y pistolas de plástico, más de mil litros del caldo en la singular 'batalla del vino infantil'

MERCHE RODELGOHARO
Armados de mosto/
Armados de mosto

Desde las 11 de la mañana, los pequeños fueron ocupando el descampado del Ferial, armados con botas, camisetas y silbatos. Con el paso de los años, se va notando la especialización de los combatientes, que acuden a esta particular lidia amistosa, armados de gafas acuáticas, chubasqueros y pistolas de plástico.

En total, se repartieron 400 botas, donde se fueron distribuyendo los 1.000 litros de mosto sin alcohol, para evitar la contaminación etílica de los más pequeños. Y es que hay que dar ejemplo.

Muchos de ellos se enfrentaron por primera vez a esta experiencia aunque de inmediato, nada más recibir los primeros chorros, se embriagaron con la fiesta y comenzaron a repartir el tono grana entre los impolutos trajes de sus amigos. La inmaculada marabunta que a primera hora de la mañana descendía a las campas, regresaba a la plaza teñida de granate, como una marea inundada por el mosto procedente de la reciente algarabía.

Ofrenda floral

Pero antes, tras la ofrenda de flores a San Felices recreado sobre un pedestal simulando los Riscos de Bilibio, los pequeños aprovecharon para cargar las energías con el almuerzo, consistente en chocolate para recuperar la temperatura corporal y las energías derrochadas en el enfrentamiento. Con las pilas puestas y acompañados por la música de la charanga, dieron las típicas vueltas a la plaza de la Paz. Una muestra de la valentía y el coraje de los infantes tras la escaramuza del Ferial.

Todo acto tiene su leyenda positiva: los jóvenes jarreros crecerán aprendiendo que la única batalla posible es la de la alegría y la amistad, con la antibelicista 'Batalla del Vino'.

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