«Contar con los mismos personajes me quita libertad»

Lorenzo Silva explica que el respeto a la personalidad de un protagonista ya conocido es «clave» para su coherencia

N.A.D.LOGROÑO
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«Contar con los mismos personajes me quita libertad»

- Contar con dos personajes me permite tener una duplicidad de puntos de vista en muchas cuestiones. Para empezar, tengo un hombre y una mujer, una persona madura y otra joven, dos sensibilidades y dos caracteres distintos, que además yo creo que se apartan de los tópicos propios del Cuerpo y de su género... Me ofrecen la posibilidad de que dialoguen entre ellos, de que haya un contrapunto entre ambos. Bevilacqua habla mucho pero Chamorro le discute y le opone distintas versiones. No se trata de un solo personaje que ofrece una versión inapelable, sino de una evolución entre ambos.

-¿Era premeditado que surgiera una saga o ha ido surgiendo como respuesta a la petición de los lectores?

- Ha ido surgiendo tras ver la respuesta de los lectores y también al ver el potencial de los personajes. Ambas cosas deben ir parejas. Si los lectores le conceden su favor a un personaje, pero el escritor no ve dónde sacar más de ese personaje, es inútil perseverar en él.

- A lo largo del tiempo, los personajes evolucionan. ¿Ha tomado como referente a alguien real?

- No, no tengo un modelo. No hay un guardia civil que sea mi inspiración. Tengo amigos en el Cuerpo y me cuentan cosas, pero no me inspiro en ellos. Son, con todas sus peculiaridades, una ficción.

- Sabiendo de los tópicos negativos de la Guardia Civil, ¿le han agradecido sus amigos guardias la visión que usted da del Cuerpo?

- La gente no sólo tiene tópicos con respecto a la Guardia Civil, sino que además son negativos. No hay camino intermedio: o es un ignorante o es un malvado, o las dos cosas a la vez. El hecho de que estos personajes sean medianamente normales sí me lo agradecen.

- ¿Cómo surgió la idea de escribir una novela policiaca?

- Sin ser fanático, era aficionado y me gustaban las historias de criminales y de investigadores. Por el carácter simbólico que tienen, del investigador como reflejo de cada uno de indagar en la realidad y del criminal, por el lado oscuro que todos tenemos. Era un lector de novela policiaca que había disfrutado y pensé que sí había una veta por explorar, hacer novela policiaca con la realidad española que yo sentía que no estaba hecha.

- Pero sus gustos personales también se encaminan hacia la novela policiaca.

- Sí, me gustan las novelas policiacas. Pero sin exagerar. No comparto lo que mucha gente dice, que es un subgénero o que es un tipo de novela popular -término que se usa peyorativamente-. Pero también me gustan muchas otras cosas. No me suelo fijar en géneros; más bien me guío por escritores. Si te gusta la forma de ver las cosas de un escritor en concreto, te da mucho juego como lector. Cada escritor es un mundo y, si te gusta, te dará igual que cuente una historia de gnomos, de templarios o de relaciones. Lo que importa es quién es el escritor que está detrás.

- Imagino que Bevilacqua y Chamorro forman parte de su familia.

- En parte, sí. Terminas por cogerles cariño y ya casi tienen una entidad independiente. La mejor manera de explicar esto es que cuando yo me pongo a escribir lo que dice uno y dice el otro, yo no puedo poner cualquier cosa en boca de ellos. No tengo la libertad de que uno de los personajes se descuelgue con determinada actitud que no debería tener por su carácter. Tienen una personalidad y yo tengo que ser coherente con dicha forma de ser.

- ¿Qué explicación da a la reciente proliferación de series que tienen los mismos protagonistas?

- Yo lo he descubierto más bien a posteriori. Lo cierto es que contar con unos personajes acuñados que el público ya conoce, da muchas ventajas de cara a los lectores. Cuando saco un libro nuevo de Bevilacqua y Chamorro, sé que mucha gente lo va a comprar sólo por ellos. En cambio, si publico un libro sobre otro tema, no cuento a priori con esa fidelidad previa. Yo creo que eso invita a escribir series. En mi caso, procuro no centrarme en Bevilacqua y variar mi producción, porque si no, puedes caer en una trampa. Está claro que queremos enganchar y agradar al lector, pero no se puede quedar en eso. Es bueno arriesgar un poco.

- ¿Ha seguido usted alguna saga completa como lector?

- Creo que la única que he seguido es la de Raymond Chandler, protagonizada por Philip Marlowe. Es la única que he leído, aunque no es larga: son siete novelas.