La representación del dolor

La Escenificación de la Pasión volvió a sobrecoger a cientos de calagurritanos y visitantes

I. ÁLVAREZ.CALAHORRA
La representación  del dolor/
La representación del dolor

Fieles a esta cita, consolidada en la celebración de la Semana Santa, cientos de calagurritanos y vecinos de otras poblaciones limítrofes abarrotaron las inmediaciones de la avenida de Valvanera para contemplar y escuchar uno de los relatos más dolorosos de la existencia del hijo de Dios en el mundo.

250 actores dieron vida a cada uno los personajes que rodearon al que fuese Rey de los judíos, antes de ser crucificado. Y entre ellos, el centro de todas las miradas resultó ser de nuevo Juan Revuelta, quien desde hace años encarna a Jesucristo y porta los 30 kilos de peso de su cruz. Nueve escenas distribuidas en un recorrido de algo más de un kilómetro mostraron los momentos más significativos de la Pasión.

Este año hubo novedades, como el traslado a la acera de enfrente de los decorados de 'La Útima Cena' y 'La Oración del Huerto'. El cambio de ubicación pretendía conseguir una mayor visibilidad de ambos pasajes. La decisión fue de lo más acertada, ya que el público encontró más espacio libre ante el escenario.

Entrada a Jerusalén

Caía la noche y Jesús, conocido como el Nazareno, entraba a Jerusalén a lomos de una borriquilla. El pueblo le aclamaba y alzaba sus manos para darle la bienvenida con ramas de olivo. Así comenzaba la historia y así lo contaba el Apóstol San Juan. A lo largo de unas dos horas narró a viva voz cada momento del calvario.

Tras la llegada a Jerusalén se sucedieron las escenas de 'La Última Cena' con sus discípulos, 'La Oración en el Huerto', en la que Cristo fue apresado por los romanos, su presencia ante el sumo pontífice Caifás y el juicio de Pilatos que dictamina su condena a muerte.

Las secuencias más dramáticas resultaron ser las representadas en el último tramo del recorrido. Jesús cargado con la cruz, en la que más tarde moriría, recibía los duros latigazos de varios soldados implacables. En el camino, una mujer, María Magdalena, secaba sus lágrimas, conmoviendo a los de espectadores. Una vez crucificado en el monte del Calvario, la escenificación de la resurección, con varios efectos especiales, consiguió emocionar por completo a todos los allí presentes.

Al mínimo detalle

Si hay algo que destaca por encima de todo dentro del espectáculo ello es sin duda la ambientación de las secuencias. Todo está cuidado al mínimo detalle, desde las vestimentas de romanos, pontífices y gentes del pueblo, hasta los gestos y movimientos que caracterizan a los personajes.

La Avenida de Valvanera se transforma y entre sus árboles se erigen arcos, templos, columnas y mosaicos que nos trasladan a época romana. Los palacios de Caifás y Pilatos muestran la riqueza y el esplendor de la clase pudiente, mientras que lugares como el del último encuentro de Jesús con los apostóles ofrecen una imagen más humilde y austera.

Luces y sonidos todavía realzan más un acto al que los miembros del Paso Viviente dedican muchas horas, durante meses.