Tradición y calorías

Ezcaray repartió ayer cerca de 4.000 raciones de las 'habas de San Benito'

J.ALBO.EZCARAY
Tradición  y calorías/
Tradición y calorías

Aquello que comenzó siendo una caridad es, siglos después, desde que la costumbre se recuperó hace más de cincuenta años, una fiesta. Si aquellos pobres hombres, a los que el hambre y la resignación eximían de poner remilgos a las habas, levantaran la cabeza y vieran a cientos y cientos de personas guardando paciente fila para hacerse con algunas raciones de ellas, teniendo frigoríficos bien surtidos de comestibles, probablemente no lo entenderían. Pero, afortunadamente en este caso, los tiempos han cambiado.

Vecinos y turistas engrosaban ayer, por cientos, una fila que parecía no acortarse nunca. En el principio, la cofradía de San Benito y Valvanera, que fiel a la tradición volvió a elevar la temperatura de la villa y a proporcionar una ingente cantidad de primeros platos: unas 4.000 raciones se repartieron, según sus cálculos.

El calor de 20 ollas parecía deshacer a los cofrades que mantenían a fuego lento el calculado revoltijo de ingredientes que evolucionaba hacia guiso. Todo el que se acercó por la zona se llevó unas cuantas raciones de habas, de las que una minúscula parte iba adherida a la ropa en forma de pegajoso olor. «¿El secreto?. Debe ser San Benito, porque todo el mundo sabe hacerlas pero ninguna sabe como estas», bromeaba, ¿o no?, uno de los cofrades.

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