El Carnicero de los Balcanes que destruyó Yugoslavia

ENRIQUE MÜLLER.BERLÍN
El Carnicero de los Balcanes  que destruyó Yugoslavia/
El Carnicero de los Balcanes que destruyó Yugoslavia

Al cumplirse el 600 aniversario de la batalla de Kosovo, Slobodan Milosevic, adelantó ante un millón de serbios el futuro de la república. «Hoy, 600 años después de la batalla de Kosovo, nos encontramos nuevamente enfrentados a nuevos combates. Espero que sea una lucha sin armas, pero tampoco se puede excluir que haya que utilizarlas», dijo el político. Dos años más tarde, y en otro aniversario de la famosa batalla que perdieron los serbios ante el ejercito otomano, aviones de la fuerza aérea yugoslava disparaban contra los milicianos de la república eslovena, que pocos días antes había proclamado su independencia de Belgrado. Pocas semanas más tarde, sonaban los primeros disparos en la vecina Croacia.

«Es absolutamente normal para el Vaticano, Alemania y Austria acudir en ayuda de Croacia. Para nosotros es algo normal que Serbia ayude a los serbios», dijo Milosevic para justificar el apoyo militar que recibieron miles de serbios que se rebelaron en contra de la nueva república independiente de Croacia y la sucesión de guerras que sumió al país en una tragedia.

Slobodan Milosevic, cuya década en el poder marcó la desintegración definitiva de Yugoslavia, fue un político que tuvo el raro privilegio de haber perdido todas las batallas que el mismo desencadenó. Las tres primeras, Croacia, Bosnia y Kosovo, acabaron con el país que fundara Tito.

La última, las elecciones presidenciales, le costó el poder y la libertad. ¿Cómo recordará la historia, al hombre que fue bautizado por Washington como el 'carnicero de los Balcanes'?. Antes que nada, el pueblo serbio ya sabe que Milosevic fue el enterrador de un sueño imposible y que ya jamás será alcanzado: La fundación de la Gran Serbia. Pero Milosevic también demostró ser, en los trece años que permaneció en el poder, uno de los gobernantes más violentos que recuerde la historia del continente. Más de 200.000 mil personas murieron en las contiendas que sacudieron al país en la década pasada.

Croacia, Eslovenia, Macedonia y Bosnia se hicieron independientes y, peor aún, Kosovo, la tierra santa de los serbios, quedó en manos de los albaneses, mientras que cientos de miles de serbios perdieron sus hogares. El ocaso político del dictador estuvo marcado por la soledad y el instinto de supervivencia. Su obstinación provocó la destrucción de Yugoslavia y llevó la ruina a Serbia, otrora un país rico. Un epitafio trágico para un hombre que ayer fue encontrado muerto en su celda de Scheveningen.

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