«Quería escribir una historia sobre la figura paterna y su hijo»

El logroñés Javier Herce presentó ayer su primera novela, 'El cuaderno de Bruno'

DIEGO MARÍN A.LOGROÑO
«Quería escribir una historia sobre la figura paterna y su hijo»

- La novela se construye mediante una técnica de alejamiento entre autor e historia: el descubrimiento de un cuaderno donde está escrita la vida de Bruno, el protagonista. ¿Quería distanciarse así de la narración para que no se confundiera con un relato autobiográfico?

- En ningún momento pensé en ello. No creí que nadie pudiera relacionarlo con un relato autobiográfico, cosa que está ocurriendo, porque me preguntan muy a menudo cuánto de verdad hay en ello, cosa que no comprendo. Es como si una persona, en este caso yo, no tuviera la suficiente imaginación o creatividad para escribir cosas que su mente fabrique, sino que todo tiene que ser parte de la vida del autor. Un autor puede poner poco, parte o mucho de sí mismo en lo que escribe, pero el hecho de que escriba, aunque lo haga en primera persona, no implica necesariamente estar autobiografiándose. No quería distanciarme de Bruno. Es más, siempre me sentí muy cerca de él. A veces demasiado.

- Usted ha trabajado hasta de camillero de ambulancias, profesión que, sin duda, debe dar historias para escribir media docena de novelas diarias. ¿Cómo se le ocurrió El cuaderno de Bruno, que nada tiene que ver?

- He trabajado de muchas cosas distintas, sí, y el trabajo de camillero da para muchas historias, aunque más bien anécdotas o relatos. De todo lo que vive uno saca experiencias. Yo al menos lo hago o lo intento. El cuaderno de Bruno se me ocurrió mientras escribía una obra anterior sin publicar. Simplemente me vino a la mente. Quería escribir una historia sobre la figura paterna y su hijo, sobre cómo uno influye en el otro.

- El argumento es cuando menos peliagudo, el maltrato infantil y su repercusión en el presente de un adulto. Hay una profunda crítica a 'la mala educación'. ¿Es lo que pretendía al escribir la novela?

- Es justo lo que pretendía. Quería plasmar hasta qué punto influye la educación de un hijo en su formación como persona. Todo lo que vivimos en nuestra niñez y, lo que es más importante, la forma en que nuestros padres nos educan y nos crían, nos va a repercutir para el resto de nuestras vidas. Eso es ni más ni menos que lo que le ocurre a Bruno, aunque él de todo lo malo siempre saca algo bueno y aprende de ello.

- El libro se abre con una dedicatoria perturbadora: a los que «teniéndolo cerca, han vivido sin padre». ¿A quién ha dirigido su obra?

- Puse esa frase porque pensé que era la que mejor definía el contenido de la obra. En tan pocas palabras, esa frase dice muchas cosas y desgraciadamente hay mucha gente que se identifica con ella. Se me ocurrió antes de empezar a escribirla. Puede decirse que fue lo primero que escribí de la novela.

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