«Actuar ante mis amigos, ante mi familia, me provoca un nudo en el estómago»

La actriz riojana se subió ayer por tercera vez al escenario del Teatro Bretón de Logroño con su compañía 'Atalaya' para interpretar a la protagonista de 'Medea, la extranjera'

B.B.LOGROÑO
«Actuar ante mis amigos, ante mi familia, me provoca un nudo en el estómago»

Montse Espiga, Inma Ochoa y Marga Reyes aparecen fugazmente en la cartelería de nuestro teatro para solaz de sus amigos y familiares y para suerte de sus paisanos, que tenemos la ocasión de descubrir el mucho talento que La Rioja tiene repartido por esos escenarios de Dios. La última en visitarnos ha sido la actriz Marga Reyes, que ayer mismo se subió a la tarima del coliseo logroñés para dar vida a una de las cuatro Medeas que protagonizan la obra Medea, la extranjera, una producción de su compañía, la sevillana Atalaya, cuyo elenco es capaz de poner sobre los escenarios de medio mundo obras con verdadero hechizo, como ya demostraron con su anterior montaje, Elektra. Antes de su actuación, la actriz riojana ofreció una rueda de prensa junto a su compañero Jerónimo Arenal, que da vida a los reyes Eetes y Creonte.

Ante los medios de comunicación, Marga Reyes reconoció sentirse emocionada de regresar a la tierra que la vio nacer: «Es, glups, cómo lo diría, es especial; es la tercera ocasión en la que vengo y siempre rodeada de una gran expectación entre mis amigos y familiares, lo que me provoca un nudo en el estómago». Un momento irrepetible que ella espera con una mezcla de ilusión y nerviosismo «desde que hace tres meses nos anunciaron que vendríamos a actuar a Logroño».

En Medea, la extranjera, Marga Reyes combina su faceta actoral con su responsabilidad como ayudante de dirección, «una tarea diferente, pero que quería probar y conocer». Y que por lo visto le ha convencido porque en el próximo montaje de su compañía, La ópera de los tres centavos de Bertolt Brech, que se estrenará en julio, volverá a ser ayudante de dirección.

Aunque ya hace 18 años que Marga Reyes emigró de Logroño, sus primeros recuerdos teatrales todavía los asocia a su tierra: «Me acuerdo cuando cerraron la Escuela de Teatro, sobre todo porque la gente nos hemos tenido que ir fuera y eso es una pena porque había buena cantera. Nos cortaron las alas y ya es hora de que haya de nuevo una escuela como aquella».

Volviendo a la actualidad, Reyes y su compañero de reparto consideran un halago el que la obra sea candidata a los premios Max como mejor espectáculo revelación, «no tanto por las posibilidades de conseguir el premio como porque se hayan fijado en nuestro trabajo; el mejor premio que ha recibido la obra es que es un trabajo que llega a toda clase de públicos», explicó Jerónimo Arenal. Un mérito doble, sobre todo, si se tiene en cuenta que, tal como dijeron, «es el montaje que más trabajo nos ha costado».

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