Los vuelos de Sánchez

Pedro Sánchez no ha escapado de las críticas por el uso de un avión oficial Falcon 900B para actividades de relativo carácter público, y concretamente por el viaje del presidente a un concierto en Castellón, que incluyó un encuentro Ximo Puig. Requeridas las oportunas explicaciones, el Gobierno informó que el gasto de protocolo había sido de 283 euros, y no aclaró el coste del desplazamiento propiamente dicho por ser, dice, materia reservada. Tampoco ha dado explicaciones sobre el traslado en helicóptero a La Rioja para asistir a la boda de su cuñado, en Aldeanueva de Cameros. El presidente del Gobierno lo es las 24 horas del día, por lo que debería poder utilizar medios oficiales en sus desplazamientos, en tanto los ministros y asimilados habrían de poder utilizar aviones oficiales cuando lo requiere razonablemente su actividad. Pero lo más importante es que todo se haga con transparencia: ni se puede eludir el escrutinio dando datos inverosímiles. En el fondo, el problema dejaría de serlo si se aplicara el sentido común.