La Virgen de Valvanera y la Formación Profesional

La Virgen de Valvanera y la Formación Profesional

FÉLIX CARIÑANOS

Posiblemente, bastantes de ustedes hayan visto, oído o leído que nos ha visitado estos días una comitiva china presidida por el señor Xi Jinping, nombre que hemos de tener presente de aquí en adelante, al menos por el enorme número de ciudadanos a los que representa. Un servidor, por eso de que la infancia retorna frecuentemente a nuestra mente, al oír hablar de China se me representa la escena escolar de los niños de mi pueblo cuando las mamás nos entregaban una perrilla o una perra gorda para que la introdujéramos por la ranura de una cabecita-hucha de un chinito, un negrito o un indiecito, capitalito que engrosaría las ayudas a las Misiones, entes lejanos y míticos que formaban parte de aquellos años cincuenta. Si éramos aún tiernos infantes, la mano previsora de la monjita guiaba a la nuestra hasta la ranura de manera que la monedita no se extraviara. Pocos años después, la misma mano del mismo mocete tensaría las gomas del tirabeque -blonda lo llamábamos en mi pueblo- en busca de gorriones. Íbamos cambiando

Tendría que llegar el año 1963 para que China volviera a nuestras mentes. Ocurrió con la película '55 días en Pekín', esa en la que los colonialistas eran buenísimos y los chinos más malos que Fu-man-chú. Posteriormente, bastantes de nosotros conocemos a personas que han marchado a ese país a trabajar o a abrir empresas. Recuerdo un día en que me senté alrededor de un café con un amigo al que no veía hace años, el cual me habló de haber ido allá por materia de negocios con un grupo de empresarios españoles, capitaneados gubernamentalmente por la señora Mª Dolores de Cospedal. Luego aquella intentona de mi compadre se torció por motivos meramente humanos, nada relacionados con la economía.

Ciertamente, para algunos de ustedes, que son emprendedores, es esta una magnífica ocasión de comenzar una nueva vida. Yo no me lanzo al país de los dragones benéficos porque ya me he asentado estupendamente en esta hermosa nación; para qué quiero conseguir más tesoros. Sin embargo, a tenor de lo publicado por DIARIO LA RIOJA en un reportaje del jueves pasado, parece que quienes las están pasando canutas son los cuatro jóvenes monjes que tienen encomendada la misión de mantener en pie el complejo monasterio de Valvanera. El humorista Tris, en su tira del mismo día, aludía a que a la Virgen titular había que pedirle que se mojara, que arreglara ella el grupo electrógeno estropeado. Mi amigo Buenaventura decía ayer en el almuerzo que la Virgen de Valvanera había equivocado la carrera, que debía haber estudiado Formación Profesional. No les extrañe a ustedes esa salida de mi amigo, pues tiene una sobrina con tres chiquillos y el piso hipotecado, lo cual también es un problemazo. Digo yo.

 

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