VIENTOS DE COLA

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

UGT y CCOO exhibieron ayer músculo en Logroño. A falta de cifras oficiales con las que contrastar las que ellos aportan de parte, la manifestación del Primero de Mayo duplicó este miércoles, como mínimo, los datos de participación de ediciones anteriores. Puede ser. La resaca electoral del 28A aún no ha terminado de regurgitar. O, también, que lo de ayer sea un gesto de reconciliación de los trabajadores con sus representantes, convencidos de que se han sometido a un ejercicio de autocrítica y renovación, centrándose en lo que les preocupa. Y haciéndolo todos los días, no solo cada Primero de Mayo, a través de las mesas del diálogo social y de la concertación, explotando su fuerza negociadora para contribuir de forma ordenada y serena al cambio económico y laboral que necesita España y, por ende, La Rioja.

Durante muchos años, sacudidos por los escándalos o por aplicar sobre sus estructuras los mismos expedientes de regulación de empleo que denostaban en otros, los sindicatos perdieron influencia sobre los ciudadanos y se dejaron hurtar el monopolio de la protesta social: por ambos flancos les adelantaron movimientos como los de las mujeres y los pensionistas. Tampoco despertaron empatía, sinceramente, metiéndose en charcos políticos fangosos como el 'procés' de los secesionistas catalanes.

Ahora, aprovechando el viento de cola de las elecciones generales en cuyo resultado han intervenido apelando a los trabajadores a votar las opciones de izquierda, recuperan espacio. Y, lo que es relevante, la posibilidad de marcarle la agenda al futuro Gobierno, advirtiéndole de qué tiene que legislar y con quién, en una manifestación de confianza y fe sin límites, pues ninguno ha sospechado que el nuevo Ejecutivo defraude sus expectativas y, acción-reacción, se sientan obligados, por si acaso, a valorar, meditar, intuir, barajar la posibilidad de montarle una huelga general. Lo que realmente sí sería histórico pues no ha habido presidente de España sin la suya... o suyas.