Los que van, los que vamos

Queremos caminar juntos, sabedores de que la más rica de las herencias recibidas, nuestra fe en el Resucitado, hoy nos toca a nosotros proponerla con alegría, audacia y constancia

Desde el principio de su pontificado, el Papa Francisco insiste en la idea de que no estamos tan solo en una época de cambios, sino en un cambio de época del que vamos tomando conciencia y que nos apasiona y desconcierta casi por igual. El cambio de época que estamos viviendo a nivel global afecta también a nuestra tierra riojana. En nuestra sociedad se conjugan elementos muy positivos con otros que siguen necesitando la luz del Evangelio para poder desvelarse en plenitud y ayudar a construir a la persona y a la sociedad.

Por eso, la Iglesia que aquí peregrina se siente llamada a seguir dando respuestas que iluminen el camino de los fieles y de todos nuestros contemporáneos. Las palabras que nos dirigió Francisco al episcopado español con motivo de la Visita Ad Limina (3-3-2014) fueron muy iluminadoras y profundamente interpelantes: «El momento actual, en el que las mediaciones de la fe son cada vez más escasas y no faltan dificultades para su transmisión, exige poner a vuestras Iglesias en un verdadero estado de misión permanente». Y añadió: «Por eso, queridos hermanos, no ahorréis esfuerzos para abrir nuevos caminos al Evangelio».

El desarrollo de esa incisiva exhortación es el que nos ha hecho madurar como Iglesia diocesana estos últimos años y nos ha llevado a dar una respuesta: nuestra Misión Diocesana EUNTES. Tenemos la clara conciencia de que este es nuestro momento, esta es nuestra época y esta es nuestra gente. Esta tarea pide de nosotros respuestas adecuadas, novedosas, audaces, creativas, luminosas. Requiere estar muy cerca de la gente, ponernos a la escucha y así compartir juntos los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias del hombre y de la mujer de nuestro tiempo, especialmente de los más pobres (Cfr. Gaudium et Spes 1).

El Papa Francisco nos recuerda que, a la hora de realizar nuestra tarea, encontramos distintos posicionamientos ante la fe y la religión. En nuestra sociedad hay creyentes de distintas confesiones. En La Rioja la inmensa mayoría de los creyentes pertenece a la Iglesia católica. Una de las tareas de esta Misión Diocesana es aprender a situarnos como Iglesia ante esa nueva realidad que tenemos delante. Eso nos exigirá un esfuerzo grande, Francisco habla de «conversión pastoral», para seguir acompañando y animando a nuestros cristianos «habituales», los que forman parte activa de nuestras comunidades y trabajan con sencillez en las distintas tareas eclesiales, para que se sientan apoyados y enviados en este nuevo momento evangelizador. Nos exigirá también acercarnos a aquellos que se han ido alejando de la Iglesia en los últimos años por distintos motivos, para que redescubran la cercanía de la Iglesia. Y, por supuesto, nos exigirá salir al encuentro de aquellas personas totalmente alejadas de la Iglesia para quienes el hecho religioso no tiene especial relevancia. No es que se hayan alejado, muchos de ellos (especialmente las nuevas generaciones) ya no han estado en ella. También son destinatarios de nuestra Misión y requerirá una especial audacia dirigirnos a ellos.

Llevamos meses madurando cómo hacer realidad este proyecto. Tenemos claro que debemos comenzar, pues nos sentimos llamados a situarnos de un modo nuevo a la hora de anunciar el Evangelio. Es un proyecto a realizar a lo largo de cinco cursos pastorales. El curso pasado nos sirvió para tomar conciencia de la necesidad de la Misión. En este segundo queremos ponerla ya en marcha. Por eso, para inaugurar nuestra Misión Diocesana EUNTES de un modo festivo, nos hemos convocado como comunidad cristiana el próximo sábado 17 de noviembre, para participar juntos en la celebración que tendrá lugar en la plaza de Toros de Logroño y que irá seguida de una procesión con las imágenes presentes, venidas de todos los lugares de La Rioja, y que estarán acompañadas por cofradías y parroquias, danzantes y músicos, que las portarán hasta la parroquia de Santiago el Real. Iremos acompañando a muchas imágenes de Santa María, que en La Rioja es querida y venerada bajo distintas advocaciones, y de nuestros santos patronos que, venidos de nuestros pueblos y ciudades, nos recuerdan que de su mano nuestros mayores recibieron y conservaron la fe. Ellos son testigos del amor de Dios e intercesores nuestros al caminar por la vida, de generación en generación.

También, en la celebración, realizaremos una colecta pensando en los más necesitados, con el fin de financiar algunos cursos de formación en apoyo de personas desempleadas en el Centro de Formación de Cáritas y de la Fundación Chavicar, 'Virgen de la Esperanza'.

Queremos caminar juntos, sabedores de que la más rica de las herencias recibidas, que es nuestra fe en el Resucitado, hoy nos toca a nosotros proponerla con alegría, audacia y constancia en nuestros pueblos y ciudades de La Rioja.