Universidad y empleo

Uno de cada cuatro titulados por la Universidad de La Rioja encuentra un trabajo acorde a su formación académica en un plazo de dos años a contar desde que finalizaron sus estudios. El desajuste entre la formación universitaria y el mercado de trabajo no es desde luego una singularidad riojana, sino una realidad que se reproduce en toda España y que, aunque no tiene una solución mágica, sí que reclama una reflexión profunda que interpele al mundo universitario y a los ámbitos empresarial, social y político. Tampoco los estudiantes, que ahora afrontan la EBAU, deberían ignorar las consecuencias de su decisión a la hora de escoger unas u otras carreras: sorprende, por ejemplo, la menor demanda de algunos estudios, como las Ingenierías -quizá porque arrastran un estigma de dureza-, que sin embargo gozan de una demanda importante. El nuevo ministro de Universidades, Pedro Duque, tendrá que negociar para intentar adaptarlas a un nuevo etorno, cada vez más cambiante e innovador, y la nueva encargada de Educación, Isabel Celaá, se ha propuesto impulsar de una vez por todas la Formación Profesional. Ambos afrontan una tarea ciclópea, casi imposible, pero de una urgencia difícil de exagerar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos