Trump solo atiende a Trump

La economía global necesita un flujo constante de petróleo mientras transita con urgencia hacia un futuro energético sostenible

Trump solo atiende a Trump
Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

Las fluctuaciones al alza del precio del petróleo han vuelto a inquietar a la economía global. El barril de Brent se sitúa en 74 dólares, y el West Texas está por encima de los 65,5 dólares, sin que se perciban indicios de una contención próxima de costes en cuanto a los combustibles fósiles. La noticia de que la Administración Trump piensa endurecer en mayo el embargo sobre la producción iraní incrementa una escalada de precios que comenzó en diciembre de 2018. La decisión de la OPEP -al mando de Arabia Saudí- de restringir el flujo de crudo hacia el mercado -para así mantener sus tarifas-, coincidiendo con que la crisis política en Venezuela daba lugar a una menor producción, había subido el barril de Brent un 40% en los últimos tres meses. La última vuelta de tuerca de la Casa Blanca respecto a Irán, de eliminar las exenciones concedidas a China, India, Japón, Corea del Sur, Italia, Turquía, Taiwán y Grecia en el acceso al crudo de origen persa, hace temer que la subida del precio del petróleo vaya cada día a más. A no ser que el principal adversario regional del régimen de Teherán, Arabia Saudí, se decida a devaluar el crudo iraní incrementando los barriles que los países de la OPEP ofrezcan al mercado mundial.

El riesgo inminente no se refiere tanto a la esperada elevación del precio del petróleo, como a la eventualidad de que el mercado energético deba abrirse paso con un déficit notable en la oferta de crudo. Dada la situación que atraviesan las energías alternativas, y el momento en que se encuentra la nuclear, la demanda de crudo se está situando por encima de la oferta de petróleo disponible. Por eso, que Estados Unidos se empeñe en cegar los conductos de provisión iraní a buena parte de la economía global no tiene más sentido que el de los beneficios previstos para algunas compañías norteamericanas. A pesar de que Washington haya anunciado un pacto con Riad y Emiratos Árabes Unidos para asegurar el suministro de crudo que precisan los países desarrollados, es razonable concluir que la Administración Trump está pensando únicamente en el futuro inmediato de los intereses estadounidenses. La economía global necesita un flujo constante de combustibles fósiles, mientras transita con urgencia hacia un futuro energético sostenible. De lo contrario, le resultará imposible atender a los mínimos de crecimiento que el desarrollo industrial precisa para adecuarse a las exigencias de un mundo emplazado a dar respuesta al cambio climático.