TAMBIÉN ES TERRORISMO

MARCELINO - IZQUIERDO EL CRISOL

Asco, hasta la náusea, siento cada vez que una mujer es asesinada por su marido, por su pareja, por su novio, por su amante o por su amigo con derecho a roce. Durante el recién finalizado 2018, fallecieron en España nada menos que 47 mujeres a manos de sus parejas o exparejas, lo que ya supone casi un millar de víctimas de violencia de género desde el 2003, año en el que comenzaron a elaborarse estadísticas fiables. Y remarco lo de estadísticas fiables frente a las falsas noticias, fake news o paparruchas que se dan por ciertas, sobre todo a través de las redes sociales, y que con la añagaza de mezclar churras con merinas cumplen el único propósito de generar una ceremonia de la confusión.

¿Qué ocurriría si cifras tan insoportables como las que sufre la violencia de género estuvieran directamente vinculadas al terrorismo, antes de ETA o ahora del islamismo yihadista? Porque, con el corazón en la mano, ¿no creen ustedes que la violencia de género es, también, una execrable modalidad de terrorismo?

Hasta hace no muchos años, las encuestas del CIS revelaban que el maltrato permanecía varado en la cola de las preocupaciones de los españoles. A lo largo del último lustro, sin embargo, la mayor concienciación de la mujer, unida a sentencias como las de la 'Manada', han agitado conciencias y sacado a la calle un espíritu crítico que grita «¡basta ya!».

Pero como cada revolución tiene su contrarreforma, desde que la nueva-vieja ultraderecha arrancó su campaña electoral en Andalucía, la violencia de género se ha situado, a su pesar, en el centro de una absurda controversia que trata de hacer retroceder muchos de los avances alcanzados en España.

 

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