El terremoto Lehman

La falta de escrúpulos y de una regulación adecuada es una mezcla explosiva capaz de sacudir los cimientos del planeta. Esa lección debería quedar fijada en la memoria diez años después de que la quiebra de Lehman Brothers confirmara la contaminación de todo el sistema financiero global por una estafa en forma de 'hipotecas basura' y productos tóxicos diseñados en Wall Street. La caída del cuarto mayor banco de inversión del mundo prendió la mecha de la Gran Recesión, cuyos efectos aún perduran. No solo lo hacen a través de un aumento de las desigualdades y del deterioro del empleo o del Estado de bienestar, pese a la recuperación de la economía. Las cicatrices dejadas por la crisis más virulenta en un siglo están detrás del inquietante auge del populismo -por la costosa factura que ha supuesto para las clases medias- y de un desbocado a la par que peligroso endeudamiento de los Estados. Una década después del terremoto de Lehman Brothers el mundo es más injusto y peor.

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