¿Qué es el talento?

Una capacidad no se revela sola. Se educa, se trabaja, se mima, se riega y se alimenta. No se tiene, se suda

JUAN GÓMEZ-JURADO

Ayer, 23 de junio, se celebró en la Real Academia Española de la Lengua la Gala de premios de la 58ª edición del Concurso de Jóvenes Talentos de Relato Corto. Es una iniciativa patrocinada por Coca-Cola desde hace casi seis décadas, dirigida a estudiantes de bachillerato con inquietudes creativas y literarias. Yo mismo participé hace 25 años, con nefastos resultados. Ni siquiera fui preseleccionado para la competición de mi comunidad autónoma.

Durante la gala me tocaba entregar el primer premio, así que me dediqué a observar discretamente a los niños y a sus padres. Sus nervios por encontrarse en el lugar más sacrosanto de la lengua castellana, su ansiedad por saber si habían ganado algún premio...

Entonces subió al estrado Pelayo Bezanilla, director de comunicación de la marca, y contó cómo él había presentado a varios concursos un cuento que escribió a la misma edad que aquellos chavales. El cuento no logró nada, y él desistió de continuar escribiendo «porque se dio cuenta de que no tenía talento».

Aquello me hizo pensar. Quien lo decía, al fin y al cabo, era un ejecutivo de una multinacional. Lo pensaba en serio, no era falsa humildad. Y sin embargo se había aplicado lo suficiente como para alcanzar una posición envidiable... pero aquella espina seguía clavada en algún sitio.

¿Qué es el talento, entonces? «La capacidad de desarrollar con habilidad una actividad», nos dice el diccionario. Y, sin embargo, una capacidad no se revela sola. Se educa, se trabaja, se mima, se riega y se alimenta. Se protege con entusiasmo, se alaba y se empuja en la dirección correcta.

Pero no se «tiene».

Cada vez que me enfrento a una página en blanco, sufro.

Sufro ante esta que usted está leyendo antes de que mis dedos hayan convertido mis pensamientos en caracteres, al igual que sufro delante de una novela para lograr encontrar el hilo de la historia. Si algo tengo no es talento, sino miedo. Miedo a ser malinterpretado, miedo a la mediocridad, miedo al fracaso. Eso, como escritor, lo poseo en propiedad. Miedo alicatado hasta el techo y con vistas a la playa. Para entrar a vivir.

El talento no se tiene, el talento se suda. ¿Puede alguien esforzarse durante años en cualquier esfera de la vida y no conseguir absolutamente nada? Sí, es posible. Es posible que estén equivocados. Frank McCourt ganó el Premio Pulitzer con 'Las Cenizas de Ángela', su primera novela publicada, después de toda una vida de lecturas y esfuerzos en torno a la página en blanco que no llevaron a ningún sitio. Era sesentón cuando empezó. No tenía talento, sin duda: lo había cocido a fuego lento, al chupchup, como decía mi madre, durante décadas. Trabajar sin esperar nada a cambio de su esfuerzo, mas que el propio esfuerzo. Si me preguntan ustedes por una definición de talento, sería la frase anterior.

 

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