Survival zombie

RICARDO ROMANOS

Moría el mes de las flores. En la autopista granadina A-44 una blanquiverdosa mariposa Antocharinae atiborrada de polen se dejó la trompa y otras cosas en el parabrisas de un camión Volvo FH16 que circulaba a 110 Km/h. El flujo de su estremecedor impacto se escuchó en el confín del universo y los logaritmos del caos comenzaron a bailar su zarabanda devolviéndonos los ecos del zapateado. Aquí en Logroño tronó repentinamente mientras la Audiencia Nacional hacía pública la sentencia de la trama Gürtel: pues sí, había una mafia golfa y pepera. Allá dimitió Zinedine Zidane dejando un cráter repleto de incredulidades. Y acullá, en el espejo de su cuarto de baño, a Pedro Sánchez se le apareció santa Rita de Casia. «Prepárate una moción de censura, Gary Cooper que estás en el limbo -le musitó a través del cristal-, de ésta Mariano se va a la puta calle por mucho que se empeñe en quedarse; eres el Llamado, eres el Escogido por no se sabe quién y allá tú, pues lo vas a tener crudo, puro hueso». Mientras tanto, Zanahorio Trumpetero le declaraba la guerra comercial a Europa, China, Canadá y a todo país que se le ponía por delante. O por detrás. En Roma, como siempre desde aquellos Idus de Marzo, la melé de la sinvergonzonería política más antigua y chanchullera del orbe, esa ejemplaridad, bailaba el mambo italiano: «Quien recibió, ha recibido; quien dio, ha dado; olvidémonos del pasado, ¡ey, mambo!». Y tanto movimiento de caderamen provocó una estampida de dividendos, las bolsas de los europeos riquísimos temblaron un pelín y la elegante Cospe, ministra de Armamentos, aprovechó el quilombo congresual para advertir a sus españolas y españoles todos que un inestable Apocalipsis económico y moral se iba a desplomar sobre sus cabezas por culpa de los terroristas, la UHP, el apoyo de Bildu al maldito socialista y el Frente Judeomasónico catalán. No paraba ahí la catástrofe patria: los nacionalistas separatistas y traidores del PNV, siguiendo el mandato celestial de la patrona de los imposibles, dejan definitivamente tirado a Mariano. Pobre Mariano, ayer lo era todo y hoy es un ser alicaído, por lo cual le estamos profundamente agradecidos. Entre tanto, la gargantilla profunda de Rafael Hernando repartía monsergas a diestro y siniestro: a Albertito Rivera: «Colaborador necesario en esta moción de censura, ¡no hiperventile, no haga aspavientos!». A Pablito Iglesias: «Antes usted era un revolucionario, ahora es un burgués con chalé y piscina». A Pedrito Sánchez: «Usted entra en la Moncloa por la puerta de atrás, ¡qué vergüenza!». Para deshacerse en florido con Marianito: «Estoy orgulloso del presidente Rajoy, que ha trabajado con valentía y sin descanso por reconstruir el país que el PSOE asoló». Pero los ecos algorítmicos me cantan otra cosa en voz de Gabilondo: «La educación concertada supera las cifras de inversión que tenía antes de la crisis. La pública, mientras tanto, 6.500 millones por debajo. Esto es puro contrabando ideológico. Solo por este motivo bastaría para echar al Gobierno». Como muestra, un botoncito. Y me callo lo demás porque está en la mente de todos. En fin, que Mariano se ha ido, ¡por fin!; que Puigdemont está arrinconadito en Berlín y a ver si nos lo devuelven para que vacaciones en Extremera; que Sánchez ya es presidente monclovita con los presupuestos del PP; que el Riverita y sus estrategas electoreros se han quedado a verlas venir y sin socios peperos para bailar el agua patriótica, y que a ver qué pasa con el Real Madrid la temporada que viene. Que los dioses nos cojan confesaditos. Ya ven ustedes, y todo por el vuelo errático de una mariposilla que se fue de este pérfido mundo sin enterarse.

 

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