EL SUELDO DEL ALCALDE

CAUTIVO Y DESARMADO - PABLO ÁLVAREZ

El Ayuntamiento de Santo Domingo aprobó el pasado martes quitarle el sueldo a su alcalde. Así, por lo sano y sin anestesia: que el regidor, como ya está jubilado, deje de cobrar de las arcas municipales para conformarse (digamos) con la pensión de jubilación. Así se ahorrará el Consistorio 42.209,44 euros al año.

Siendo así las cosas, a partir de ahora el alcalde de Santo Domingo de la Calzada no cobra por su trabajo, sino por estar jubilado. Cobrará, responsabilizándose de un Ayuntamiento de 6.400 almas, lo mismo que un vecino jubilado que se quede en el parque echando de comer a las palomas. O sea, que su responsabilidad la hará gratis.

Es muy posible que los regidores calceatenses (sobre todo dos del mismo grupo que el alcalde, que además así podían putear a uno de los suyos, lo cual puntúa doble) creerán que lo que han hecho es estupendo. Ya se sabe, últimamente está muy de moda eso de que estar en un cargo público ha de ser algo parecido a un sacerdocio por el que cuanto menos se cobre, mejor.

Y no. En la vida, a uno han de pagarle por lo que hace, y según la responsabilidad que eso que hace conlleva. El sueldo de un representante público ha de ser suficiente y proporcionado, y moverse según lo haga la vida, es decir, según el IPC. No es normal que el alcalde de Santo Domingo no cobre una peseta por esa responsabilidad, lo mismo que no lo es que hasta 35 funcionarios de Logroño cobren más que su alcaldesa.

Es, al fin y al cabo, un principio básico, que no entiende de derechas ni de izquierdas, del mercado laboral: la responsabilidad se paga. El trabajo se paga.

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