Sueldo para un alcalde

La moción con la que el martes la mayoría del pleno del Ayuntamiento de Santo Domingo dejaba sin sueldo a su alcalde, Agustín García Metola (PSOE), deprime como otra maniobra de corte populista con la que la política de partidos se ponen en evidencia aun a costa de deslustrar las instituciones de las que estos forman parte. El episodio, fundamentado en el artero argumento de que el primer edil puede reclamar la pensión que le corresponde como funcionario jubilado, retrata esta vez a PP, IU y a un edil no adscrito -precisamente quien presentó la iniciativa con urgencia y nocturnidad- como hace algunos meses puso el foco -entonces en el Parlamento regional- sobre PSOE, Podemos y Ciudadanos para recortar los emolumentos de su presidenta con razones igualmente peregrinas. El inobjetable principio de que todo trabajo merece un sueldo digno no debe tener una excepción en el caso del edil calceatense. El cargo, además, merece la consideración que le corresponde en tanto que representante del poder municipal que le han entregado los ciudadanos. Lo demás es prestidigitación torticera propia de la política de baja estofa que tanto abunda, abruma y aburre.

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