Qué servicios sociales nos merecemos

Las trabajadoras de los servicios sociales en La Rioja somos como las kellys de los hoteles, a las que nos homologamos por el sobreesfuerzo permanente que realizamos

L a acción de ofrecer es un término económico que conjuga mucho con las políticas del Partido Popular en el Ayuntamiento de Logroño y en el Gobierno de La Rioja. Ofrecer un producto para su venta es lo que vienen haciendo para dar respuesta a las demandas de cuidados de nuestros mayores, con una inclinación intolerable hacia servicios privados, ya sean residencias, servicios domiciliarios o cuidados post tratamientos médicos.

El Partido Popular utiliza una doble moral al afirmar que nuestros seres más queridos son como de su familia y merecedores de las mejores atenciones posibles. En cambio, les condenan a acudir al sector privado, sobre todo en residencias de mayores, con unos precios desorbitados, perdiendo con ello los ahorros de su vida.

El ejemplo más significativo de estas políticas lo podemos observar en el Ayuntamiento de Logroño con la concesión de dos parcelas públicas -es decir de todos los logroñeses- a una empresa privada para construir dos residencias privadas de mayores.

La empresa agraciada (Construcciones Zenón) ya dispone de otros contratos con la Consejería de Asuntos Sociales, además del contrato del aparcamiento del CIBIR por el que ha recibido más de seis millones de euros en compensaciones.

Esta forma de gestionar, a la que llaman colaboración público-privada, dicen que no incrementa los impuestos. Lo que no cuentan es que pagamos mucho más cuando tenemos que recurrir a los servicios sociales privados. Un engaño que lo único que hace es transferir, con cargo a nuestros bolsillos, los beneficios a las empresas privadas. Eso sí, con la intermediación de los gobiernos del Partido Popular.

Por otra parte, estas empresas privadas mantienen unas políticas de personal impropias de estos tiempos. La precarización, en su mayoría de mujeres trabajadoras, es cada día mayor, tanto en las jornadas de trabajo como en los salarios.

Las auxiliares de ayuda a domicilio, gerocultoras o auxiliares de enfermería raspan los 800 euros netos por jornada completa, y si nos referimos al servicio de ayuda a domicilio la problemática laboral se agudiza al precarizarse en extremo la jornada laboral.

Otro serio problema que afecta a las residencias de mayores es la falta de actualización de los ratios por los cuales se determina el número de profesionales por cama. Veinte años de desactualización, a pesar de haber más demanda y mayor deterioro de las personas mayores, está suponiendo un descenso en la calidad asistencial y, por supuesto, mayor carga de trabajo sobre las espaldas de las profesionales que realizamos un esfuerzo continuado, en ocasiones con la imposibilidad de responder mejor a las personas que atendemos.

De esta situación son las empresas privadas las que se favorecen económicamente, ya que así evitan el aumento de contrataciones. Esta es la colaboración público-privada que nos imponen el Ayuntamiento de Logroño y el Gobierno regional.

Puede afirmarse, sin duda, que las trabajadoras de los servicios sociales en La Rioja somos como las kellys de los hoteles, a las que nos homologamos por el esfuerzo permanente que realizamos, aunque nuestra función es más amplia y con una diferencia sustancial: nosotras trabajamos con personas.

Desde UGT, organización a la que pertenezco, exigimos a los poderes públicos, a los partidos políticos que los sustentan y a los grupos de la oposición que atiendan correctamente a nuestros mayores, que les doten de las infraestructuras públicas adecuadas y, por supuesto, que atiendan también a las trabajadoras que cuidamos de ellos con nuestra dedicación y esfuerzo, que ahora no se ven compensados.

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