La sensibilidad judicial

Un juez, en una sociedad democrática, es un ciudadano cargado de especial responsabilidad. Se espera de él que sea un 'iures prudens' -un magistrado prudente-, requisito sin el cual su auctoritas se resentirá, y que, dada su obligación de neutralidad en la interpretación de las leyes, sabrá ser discreto para que la expresión de su ideología personal no contamine su labor. Viene esto a cuento de inquietantes incidentes que se ha producido en asuntos de género, siendo el más grave el del voto particular en la sentencia sobre La Manada. La Asociación de Mujeres Juristas Themis ha presentado una denuncia ante la Comisión Disciplinaria del CGPJ contra el juez porque entiende que vertió una «serie de expresiones injuriosas, vejatorias y manifiestamente ofensivas para la víctima». La violencia de género, una lacra de difícil erradicación, requiere gran sensibilidad y delicadeza en quienes han de corregir penalmente el machismo imperante.

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