SEÑORA AMA

MANUEL ALCÁNTARA

Sabíamos que la exhumación del general era el primer asunto, pero la señora Merkel ha renunciado a la reelección de la presidencia de su partido. No quiere repetir ni como canciller ni como presidenta de la formación. Es esta doble decisión la que complica lo que era de por sí bastante complicado, pero el asunto más grave es evitar que el muerto descanse en paz y vaya a la Almudena. Tanto el Gobierno como la Iglesia se están esforzando en la búsqueda de la fórmula menos escandalosa, pero todas lo son, aunque algunas griten más que otras.

En el centro de Barcelona, setecientos mossos asestaron un golpe espectacular a los llamados narcopisos, pero el asunto clave es impedir que los restos del que fue conocido como 'generalísimo' vayan a ese horroroso mausoleo. Los señores purpurados tampoco lo ven claro, pero, como siempre que se habla de escoger, ellos eligen la peor parte. Se ha ido la señora Merkel dejando un hueco enorme, que de momento no ocupará nadie. Unos porque tienen miedo al futuro y otros porque habitan el pánico al presente, que siempre es una poderosa divinidad.

La palabra de moda es «austericidio», que suena a suicidio comedido, pero la clave sigue siendo evitar, que otros llaman impedir, que sus restos encuentran hospedaje donde menos estorban a los que siguen vivos, aunque no coleando, porque el tema trae demasiada cola. Resistir, que antes era una obligación, se ha convertido en un lujo, que curiosamente está al alcance de todos. Los que no lleguen tendrán que empinarse y puede que alcancen.

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