Sánchez en Europa

El Gobierno socialista y los partidos de la oposición han de priorizar la mejor presencia de España en las instituciones europeas

Sánchez en Europa
Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

Las elecciones al Parlamento Europeo, que culminaron el domingo, han dado paso a la reordenación de las instituciones de la Unión. Proceso en el que se solapan las intenciones de los distintos gobiernos para obtener cotas óptimas de poder e influencia en el organigrama comunitario, con la pugna entre el Partido Popular Europeo y las aspiraciones socialdemócratas y liberales por hacerse con las riendas de la nueva legislatura.

La negociación sobre la nacionalidad de los próximos presidentes de la Comisión, el Consejo, el BCE, el Parlamento y la titularidad sobre Política Exterior se cruzan con la aparición de corrientes parlamentarias que cuestionan la primacía del PP y el tradicional reparto entre conservadores y socialdemócratas. El martes 28 se citaron en Bruselas los primeros ministros de la UE, por una parte, y los grupos parlamentarios de la Eurocámara por la otra, para avanzar en la fijación de los papeles que pudieran contentar al máximo de países y de corrientes políticas. Encuentros sin duda prematuros, toda vez que el escrutinio electoral no ha posado aun en cada circunscripción nacional; y que, a la luz del resultado de las urnas, el puzzle de designaciones es la más compleja de las que ha tenido que resolver hasta la fecha la Unión.

Pedro Sánchez acudió a Bruselas en su doble condición de presidente en funciones de España y representante principal de la familia socialdemócrata europea. Nuestro país no solo tiene la oportunidad irrenunciable de situar a nacionales suyos al frente de las instituciones europeas, sino que el Gobierno está obligado a procurarlo, priorizando el interés de España a la adscripción socialdemócrata del partido que lo sostiene. Del mismo modo que los partidos españoles que hoy se encuentran en la oposición -Partido Popular y Ciudadanos principalmente- debieran contribuir a la mejor presencia de nuestro país en la cúpula institucional de la UE.

La coincidencia entre PSOE y Ciudadanos para rebajar el peso del PPE en Bruselas y Estrasburgo no puede convertirse en un factor perjudicial para los intereses españoles. Los reajustes en la Unión han de preservar su cohesión frente a las amenazas del populismo disgregador, y ante los retos que plantean el 'brexit' o la guerra comercial EE.UU.-China. Del mismo modo que el Gobierno y los partidos que representan a una amplísima mayoría de españoles han de corresponsabilizarse en responder al secesionismo catalán también desde Europa.