SABER IRSE

MARÍA JOSÉ GONZÁLEZ EL TRAGALUZ

Hoy, en teoría, la Cámara de Comercio de La Rioja inicia un nuevo ciclo tras 16 años de presidencia de José María Ruiz-Alejos. Pero este cambio de rumbo, para bien o para mal -eso el tiempo lo dirá-, se debería haber acometido sin ningún balasto. Porque sólo así se puede interpretar la maniobra de Ruiz-Alejos para mantenerse dentro del órgano de gobierno más importante de la entidad cameral a través de una vocalía en el pleno para la que estaba designada, por lo menos en la candidatura, otra persona.

En fin. Que hay quienes no saben irse. O simplemente, no quieren irse. Que les gusta estar en la pomada, porque eso infla mucho el ego. Piensen en José María Aznar, que ha maltratado a Mariano Rajoy sin pudor alguno durante años, y el día más terrorífico para el expresidente, cuando anunció que soltaba las riendas del PP, se ofreció para «reconstruir» el centroderecha político. Porque el milagro es él. Hay que ver lo que Aznar hizo sin querer por Rajoy: engrandecerle aún más en su despedida.

Pero volviendo a La Rioja. Junto al caso del expresidente de la Cámara también por aquí hay más paisanos que no saben/quieren irse. Por ejemplo, Julio Revuelta, exalcalde de Logroño por el PP, que ahora en el PR aspira a escalar de la secretaría general a la presidencia de la Comunidad. O el expresidente socialista José Ignacio Pérez Sáenz, quien acaba de asumir la función de delegado del Gobierno, cuando ya se había ido... y a su tiempo. Lo que me hace sospechar que su designación, por más que su trayectoria política le avale para el cargo, delata la situación del PSOE riojano y, quizás, la escasa confianza en su cantera por parte del presidente Sánchez.

 

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