ON THE ROAD

TERI SÁENZ

El camino ha empezado y no hay marcha atrás. Lo dejó dicho como titular el consejero de Educación al anunciar que el próximo curso el bilingüismo se desplegará también en Secundaria en La Rioja, con toda seguridad en los siete institutos que disponen ya de alguna sección en inglés y muy probablemente en otros muchos cuyo proyecto cumpla los requisitos. Era sólo cuestión de tiempo que la enseñanza en un doble idioma en la comunidad se extendiera desde Primaria a niveles más avanzados. Y también que se repitiesen las críticas por parte de quienes recelan de que el modelo pueda cumplir realmente el objetivo de dotar a los estudiantes riojanos de la fluidez en otro idioma de la que han carecido las anteriores generaciones. De poco vale insistir en que la obligación ahondará en la brecha que ya existe entre estudiantes más y menos aptos, lamentar la escasa formación (en general) de quienes deben liderar una tarea tan exigente o vaticinar una cuota más elevada de fracaso escolar sobre contenidos que redoblan su dificultad de compresión en otra lengua. Con todos esos riesgos y circunstancias debe lidiar el propósito del bilingüismo para ser algo más que una embaucadora placa a la entrada del centro y asentarse como parte del hábitat educativo. Que deje de ser noticia su implantación no será cuestión de un curso. Ni dos ni tres. Que el sistema educativo lo asuma de forma estructural requiere un tiempo en el que todos los actores (sobre todo el profesorado obligado a un nivel lingüístico más que solvente, pero también de las familias para interiorizar los beneficios de un aprendizaje sin fronteras) se sumen al camino que conduce a un futuro inexcusable.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos