La Rioja, los riojanos y las riojanas

Hoy, 8 de octubre, se cumplen cuarenta años de uno de los hitos que marcaron la transición riojana. Ésa que no fue, o no tenía que ser, según aquel grupo que marcó tendencia: Carmen, Jesús e Iñaki, «La Rioja existe, pero no es». Pues bien, cuarenta años después, La Rioja existe y es. Pero existía y era en aquellos tiempos, cuando nadie creía que aquella pequeña provincia pudiera desarrollarse de tal forma que progresara más que otras.

Instituciones y organismos usaron el adjetivo 'riojano' durante décadas, incluso durante toda la dictadura franquista. El Instituto de Estudios Riojanos, los centros riojanos, el Consorcio de Fabricantes de Conservas de La Rioja, la Asociación Feminista Riojana y un largo etcétera. Incluso el periódico de cabecera de la provincia usaba el adjetivo. Así pues, Nueva Rioja daba las noticias de la provincia, de toda, y no sólo de la ciudad de Logroño, nombre que se consiguió dejar sólo para la capital de la que más tarde sería provincia de La Rioja.

Cuarenta años después, muchos riojanos hemos nacido sintiéndonos riojanos en la Comunidad Autónoma de La Rioja, sin dudar de ello. Por eso, los jóvenes tenemos que conocer -y reconocer- la labor de aquellos riojanos que, sin serlo oficialmente, consiguieron que se nos identificara como lo que éramos: una tierra con características propias, diferenciados de la Castilla que siempre nos había acogido (reconozcamos que también le debemos mucho), pero también de Navarra y País Vasco.

Alcaldes, diputados, senadores. Muchos políticos de la época trabajaron conjuntamente en conseguir que se aceptara oficialmente lo que aquí era un hecho. Políticos de diferentes partidos luchando, reivindicando, pidiendo, reclamando. Todos a una. Ahí la grandeza de nuestra autonomía. Ahora que tan presente está la reforma de nuestro Estatuto...

Fueron muchos hombres los que lucharon, pero también hubo alguna mujer protagonista a las que debemos reconocer su doble misión: conseguir la autonomía pero, sobre todo, conseguir que se las viera e integrara como parte de la sociedad. ¿Quién no recuerda la figura central femenina de aquella fotografía de los treintaydosantes firmantes del Estatuto de San Millán? Mª Teresa Hernández, Pilar Salarrullana, Carmen Chover, Consuelo Murillo, Esther Santolaya..., mujeres que marcaron época. Pocas, pero imprescindibles. ¿Cómo habría llegado La Rioja en 2018 a que en los pueblos gobiernen las mujeres? El 63% de los riojanos estamos gobernados por mujeres y no digamos de los que ya han estado anteriormente si sumamos a las alcaldesas de otras legislaturas: Logroño, Calahorra, Haro, Alfaro, Nájera, Villamediana, Albelda, Autol, Ribafrecha, Jalón... Grandes y pequeños. En cualquier rincón de nuestra tierra encontramos una mujer con vara de mando. Incluso el Parlamento lo dirige una mujer de bandera.

Ahí está la tarea de los riojanos y las riojanas. Sobre todo de los jóvenes: agradecer y reconocer la labor de quienes hicieron posible que hoy seamos lo que somos y tengamos lo que tenemos: igualdad, autonomía y futuro.

Cuarenta años no es nada.