La Rioja pide mejorar la financiación autonómica

«En lugar de abordar cuestiones de interés general como la reforma de la financiación autonómica, Sánchez gobierna a golpe de ocurrencias que recuerdan a la peor etapa de Zapatero»

El debate sobre la financiación autonómica no se puede demorar más. El problema es tan grave que no se puede perder un minuto». El pasado mes de junio, el presidente del Gobierno de Aragón, el socialista Javier Lambán, como otros compañeros del PSOE, se expresaba en estos términos ante la decisión de Pedro Sánchez de descartar la reforma del sistema de financiación autonómica en lo que resta de legislatura.

El socialista aragonés se sumaba de esta manera al coro de voces críticas con la decisión de Pedro Sánchez de aparcar las legítimas demandas de las comunidades autónomas en esta cuestión, con la salvedad del trato privilegiado reservado para las denominadas «históricas» en forma de encuentros bilaterales en los que negociar el pago de los favores que auparon a Sánchez a La Moncloa.

Así las cosas, el presidente del Gobierno de España ha renunciado a abordar lo que hace unos meses a él mismo le parecía una prioridad ante la urgencia de hacer frente a las hipotecas contraídas con sus socios en la moción de censura.

La debilidad y falta de coraje de Sánchez para tomar decisiones en esta materia, con el silencio cómplice de los socialistas riojanos, supone el primer mazazo de este Gobierno socialista a La Rioja. En sus primeros 20 días, el Gobierno central del PSOE ya ha evidenciado lo poco que le importan los riojanos y ha guardado en lo más recóndito de los cajones monclovitas la Proposición no de Ley del Grupo Popular aprobada por el Parlamento de La Rioja sobre financiación autonómica.

Merece la pena echar la vista atrás y recordar que, entre otras cuestiones, el Pleno de la Cámara Regional reclamaba al Gobierno de España mantener el statu quo actual para que el nuevo sistema asegurase como límite inferior los mismos recursos que el antiguo, así como la necesidad de reducir la brecha de recursos entre comunidades de régimen foral y las de régimen común.

Del mismo modo, el Parlamento de La Rioja solicitaba que se tuviera en cuenta el coste fijo en la prestación de servicios, que no es el mismo en todas las comunidades, y ponía el acento en el principio de lealtad institucional, para que se compensase a las comunidades autónomas por las decisiones unilaterales del Estado que impliquen un mayor gasto.

Ante el portazo del Gobierno de Sánchez a las legítimas demandas de los riojanos, desde el Partido Popular ya hemos exigido la convocatoria urgente del Consejo de Política Fiscal y Financiera, que reúne a comunidades autónomas y Estado, para seguir negociando la reforma de la financiación autonómica. Una reclamación justa para seguir trabajando, como venía haciendo el anterior Gobierno central del Partido Popular, en la reforma de la financiación autonómica en esta legislatura. En este sentido, los socialistas riojanos, hasta ahora mudos, deben elegir con quiénes están, con Sánchez o con los riojanos. El tándem Ocón-Andreu haría bien en tomar nota del comportamiento de compañeros de partido como Lambán y reivindicar, junto al Partido Popular, los principios aprobados en el Parlamento de La Rioja y que benefician a todos los riojanos.

Ha bastado apenas un mes en La Moncloa para comprobar, de nuevo, que el PSOE no es de fiar y perjudica los intereses de La Rioja. En lugar de abordar cuestiones de interés general como la reforma de la financiación autonómica, Sánchez gobierna a golpe de ocurrencias que recuerdan a la peor etapa de Zapatero: Anuncios de aumento de impuestos, con subida impositiva al diésel incluida, derogación del contrato de apoyo a los emprendedores o subida de la cuota de los autónomos son los últimos ejemplos.

Eso sí, récord de fotos, de altos cargos y de asesores en La Moncloa. La financiación autonómica, de la que dependen 8 de cada 10 euros del gasto no financiero de La Rioja no es prioritaria, rodearse de una guardia pretoriana compuesta por 66 altos cargos más que los que contaba Mariano Rajoy sí. En este sentido, si en algo son eficaces los gobiernos del PSOE es en pagar favores, buena fe de ello pueden dar los independentistas catalanes.

La realidad es que Sánchez, aunque a él le pese, sólo pasará a la historia política de este país por conducir al PSOE a su suelo histórico de escaños en el Congreso: 84, la cifra más baja desde 1977. Ese es el apoyo real de un presidente que ya ha visto culminada su aspiración de vivir en La Moncloa, lo de gobernar pensando en el interés general ya es otro asunto.

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