REPUBLICANOS, A SECAS

PABLO GARCÍA-MANCHA

Los independentistas vascos y catalanes han dejado de llamarse así y ahora se dicen republicanos a secas. Les duele el Rey y quieren deslegitimarlo para derribar la Democracia, el Estado de Derecho y finalmente, la libertad. Su objetivo es apoderarse de su reino de Taifas, nombrar a los jueces e instaurar su soberanía partidaria y excluyente de ciudadanos tipo A (ellos) y ciudadanos tipo B (nosotros). El Parlamento vasco aprobó ayer, con los votos del PNV y EH Bildu (socios del doctor Sánchez, conviene no olvidarlo ni un segundo) un documento en el que se expresa que la Constitución Española tiene una «base antidemocrática e históricamente falsa» porque «impone» la unidad de España. La barbaridad de esta 'cosa' casposa llega a límites estrambóticos al asegurar que dicha unidad «no fue, ni es, consecuencia de la libre adhesión y voluntad de los Pueblos». Y como se votó hace muchos años, hay que destruirla, puesto que «una generación no puede sujetar con sus leyes a las generaciones futuras». Y para acabar con el engendro, los herederos de la ETA en comandita con sus socios 'sabinianos' tienen la amabilidad de explicarnos que «en una sociedad democrática todo cargo público de representación debe ser elegido y renovado a través de elecciones. Y que este principio y valor debe hacerse extensivo a la Jefatura del Estado». El problema no es que lo piensen, la cuestión es que llevan introduciendo este 'veneno' identitario en la sociedad desde hace décadas porque en realidad lo único que persiguen es la destrucción de España para imponer su Estado Único (en forma de república popular nacionalista) en las tres provincias vascas y si se puede, en Navarra, que es objetivo primordial.

 

Fotos

Vídeos