Punto de partida

El barómetro del cuestionado CIS dibuja un panorama muy abierto tanto para unas posibles elecciones generales como para las del próximo 26 de mayo

La encuesta del CIS de diciembre ofrece un panorama equilibrado entre la suma de las formaciones que permitieron la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa y la de aquellas que representan su oposición. El sondeo fue realizado entre el día anterior a los comicios andaluces y las jornadas posteriores, por lo que reflejaría la primera impresión de los encuestados ante el cambio introducido, principalmente con la aparición parlamentaria de Vox. El CIS ofrece una significativa variación de tendencia, en cuanto a la intención directa de voto, a favor del PP y de Ciudadanos; aunque el partido de Abascal se queda lejos a nivel nacional de la cota que logró en Andalucía. El grupo que aparece más inseguro en el 'bloque de izquierdas' es Podemos, relegado al cuarto puesto; aunque destaque la ventaja del PSOE, a la baja en cuanto a estimación de voto; con Sánchez manteniéndose en cabeza con la misma valoración de noviembre (3,9). El triunfo de la moción de censura contra Rajoy modificó radicalmente la tendencia demoscópica anterior a mitad de legislatura, porque fue la primera vez que un partido llegaba al poder sin que mediara una noche electoral. Las autonómicas andaluzas han devuelto las cosas al estado previo al 1 de junio de 2018, aunque inclinando el flanco derecho del tablero político hacia su extremo. La foto fija del CIS muestra un panorama absolutamente abierto, tanto para las generales sobre las que se pregunta en la encuesta sin que se sepa cuándo tendrán lugar, como para la convocatoria múltiple del próximo 26 de mayo. Rota de forma definitiva la dinámica pendular del bipartidismo, la atomización del arco parlamentario añade incertidumbre a la incertidumbre sobre el futuro político. A la imposibilidad de pronosticar el ranking electoral en un Estado complejo se le unen todas las incógnitas respecto a las alianzas de gobierno a las que pudiera dar lugar cada escrutinio local, territorial o nacional. De manera que las encuestas publicadas tampoco gozan del poder de prescripción que desplegaban cuando el tablero era binario. Las dudas que suscita el cuestionado CIS de Tezanos, con sus tres cambios de criterio en tan solo un semestre, tienden a relativizar también la importancia de los demás estudios. Nada está escrito sobre lo que pueda pasar en las urnas de 2019, cuando la decena de partidos con influencia en la gobernabilidad del país y sus instituciones describe un horizonte imprevisible.