Un 'pucherazo' fatal

Los dirigentes de Ciudadanos no se pueden desentender de un episodio que compromete tan seriamente su credibilidad

Un 'pucherazo' fatal
Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

Los anuncios de llegada de una 'nueva política' se han ido desvaneciendo a medida que las formaciones emergentes afrontaban las exigencias de la liza electoral. Como si ésta igualara a los participantes, sin que ninguno de ellos pudiera mostrarse más virtuoso que los demás. El episodio del 'pucherazo' mediante el que alguien quiso convertir a la expresidenta de las Cortes de Castilla y León por el PP en candidata de Ciudadanos a la presidencia de esa comunidad contiene todos los aditamentos de la prepotencia y de la ingenuidad, de la arrogancia y del descuido, del fraude y de la temeridad con que demasiados dirigentes han hecho de la política un juego solo apto para ludópatas. Alguien se sintió tan necesitado como para arriesgar en el fichaje de una persona, Silvia Clemente, cuya trayectoria venía ensombrecida por irregularidades que favorecían a su pareja cuando formaba parte del Gobierno regional. Alguien que creyó obtener un triunfo cuando Clemente renunció el pasado 21 de febrero a su posición institucional y se dio de baja del PP con declaraciones despectivas hacia el talante poco ambicioso de sus responsables autonómicos.

El sábado se anunció que la candidata regional, a todas luces respaldada por la cúpula nacional de Ciudadanos, había ganado las primarias en Castilla y León. Ayer la Comisión de Garantías del partido de Albert Rivera concedió la victoria a Francisco Igea, tras comprobar que algún entusiasta había multiplicado el voto a favor de Silvia Clemente. Lo más deplorable del asunto está en que ni los valedores directos de la aspirante -José Manuel Villegas y Juan Carlos Girauta- ni Albert Rivera como responsable último, dieran ayer explicación alguna sobre lo sucedido, rindiendo cuentas públicas ante sus propios seguidores. Lo más deplorable del asunto es que, otra vez y al más viejo estilo, dirigentes nacionales de un partido que se dice nuevo han creído que pueden ordenar el juego partidario en cada autonomía con más displicencia que responsabilidad.

Todo parece indicar que la captación de Clemente por parte de Ciudadanos fue consecuencia del rechazo que una política con tantos años en la representación institucional del PP generaba en su anterior partido. Resulta preocupante que Rivera, Villegas y Girauta no lo vieran venir. Pero es imperdonable que se desentiendan de un episodio que compromete tan seriamente la credibilidad de Ciudadanos en algo tan crucial como la designación de sus candidaturas electorales.