Tenemos un problema

MAYTE CIRIZA

Aunque empieza el año 2019, estamos en el siglo XVII. Sí, sí, en un asunto tan importante como el de nacimientos de hijos de mujeres españolas estamos al mismo nivel que en siglo XVII. Según el censo de mediados de ese siglo, precisamente del Marqués de la Ensenada, España tenía una población de ocho millones y medio de habitantes. Ahora, cuatro siglos después, vivimos en este país cuarenta y seis millones y medio. Es decir, con casi el 600% más de población, nacen los mismos niños de madres españolas que hace cuatrocientos años.

Además, cada vez vivimos más años, la población envejece, hay que pagar, por tanto, durante más tiempo las pensiones y se incrementa el gasto en asistencia sanitaria y dependencia. Si no tenemos jóvenes que trabajen, coticen y mantengan el sistema, ¿cómo vamos a hacerlo? El mayor reto de futuro en España es, sin duda, el de la demografía. Para ello, hay que fomentar la natalidad y promover políticas que favorezcan a las familias

Esto no tiene buena pinta. La semana pasada se hacía público el Barómetro de la Familia, según el cual formar una familia en los próximos cinco años solo es prioritario para un 26% de los españoles menores de 45 años. Si a los jóvenes les cuesta encontrar trabajo y empiezan tarde a ganar un sueldo, si encima tienen salarios precarios, si además lo tienen difícil para conciliar su vida familiar y laboral, no es de extrañar que casi nueve de cada diez crean que hoy en día es más difícil tener hijos que en generaciones anteriores.

Ante esta situación, cada vez se retrasa más la edad del primer embarazo, que ahora mismo está en los 32 años, de manera que al poco tiempo ya se les ha pasado el arroz, y cada vez son más infrecuentes las familias de tres o más hijos.

Es verdad que lo tienen difícil -nunca ha sido fácil formar una familia- pero es verdad que hay también un factor de prioridades personales. Prosperar en la vida profesional, viajar y conocer otras culturas o ampliar estudios están antes que tener hijos para el 87%, según los datos del Observatorio. Es llamativo que los que no tienen hijos lo ven más difícil que los que ya los tienen, que son más optimistas al respecto. Es decir, que por otro lado todo es cuestión de ponerse.

Entre la realidad laboral de nuestra sociedad, entre que las administraciones no ayudan y entre la pereza o el egoísmo de quienes tienen que tener hijos, cada vez en España los datos son peores. En La Rioja el panorama es especialmente desolador. Mientras tanto nos dedicamos a otras cosas y no asumimos que, como decían en la película Apolo 13: «Houston, tenemos un problema». A solucionarlo tendrían que ir dedicados todos nuestros esfuerzos, pero para eso tenemos antes que asumir que "tenemos un problema".

 

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