PEDIR CITA

MANUEL ALCÁNTARA

Para no calificar de humillante una derrota basta con decir que es una victoria aplazada, pero la realidad es terca como una mula y sigue pegándonos coces. No es tarea fácil apaciguar a Puigdemont, que sí sabe lo que quiere, que es desprenderse de España. El independentismo es insaciable y sus partidarios no se conforman con algo, sino con todo. Confían en que tantas derrotas les conduzcan a la victoria final. El llamado «prófugo de Waterloo» ha lanzado un nuevo pulso al Gobierno, sabiendo que el presidente tiene las manos atadas.

Los entusiastas del separatismo hablan de una «mayoría de progreso», pero a condición de que los demás enmudezcan. ¿Qué pasaría en unas nuevas elecciones generales? El ultimátum de Torra sigue siendo ambiguo, porque él teme a las claridades. Mientras, proliferan las componendas disfrazadas de acuerdos. ¿Es de verdad Quim Torra un iluminado que detesta las claridades?

El doctor Sánchez está poniendo en limpio su biografía, que tiene algunos borrones, y esto no se hace de un día para otro, porque las noches son más largas y los días más oscuros. La lideresa Inés Arrimadas se ha convertido para algunos en un talismán y para otros en un fetiche, pero ya sabemos que los ultimátum los carga el diablo, como ha reconocido Gabriel Rufián, que nunca ha engañado a nadie que previamente no se llamara a engaño. A todo esto, que no es poco, tanto Inés Arrimadas como Miquel Iceta exigen al president que ponga fin a su proyecto de república. O que la deje para luego. Cuando Rodrigo Rato salga de prisión.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos